20/06/2026
Hoy me ha dado por pensar en aquel día, hace casi 13 años, en el que abrí las puertas por primera vez.
Recuerdo el espacio completamente diferente: todo estaba sin estrenar, diáfano y vacío. Las cosas aún no tenían esa personalidad única que solo les da el paso del tiempo y el uso.
Me acuerdo perfectamente de estar allí sola, esperando a que alguien entrase, deseando ver cómo, poco a poco, el aula comenzaba a tomar vida. Y vaya si la tomó. Se llenó de conversaciones, de olor a óleo y pintura, y de momentos que terminaron por esculpir la identidad de esta academia.
Casi trece años después, miro a mi alrededor y veo que, año tras año, la gente se queda.
Muchos grupos apenas cambian con los años; nos hemos convertido en una gran familia con la que comparto vivencias, miedos y alegrías.
Ver crecer a mis alumnas, sentir su evolución y ser testigo de cómo muchas eligen el camino de las artes es un regalo indescriptible.
Todo esto hace que mi academia sea un lugar mágico. Un espacio que me hace feliz y en el que, cada día, me siento completa. ✨👩🎨