La llamaré Summer

La llamaré Summer Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de La llamaré Summer, Arte y entretenimiento, Pamplona.

21/08/2025

En otro tiempo no tan lejano, los escribientes de ferias recibían sobres de toreros y ganaderos para aliviar resultados en las crónicas. Viendo alguna del festejo de hoy de Málaga, creo que alguno sigue recibiendo regalos, o va a los toros cargado de gintònics.
Es difícil, por no decir imposible, esconder la mala presentación de los toros de El Freixo. Es de dudoso gusto decir que esos toros tuvieron algún tipo de fondo, pues carecieron de casta, sin sangre brava ni para un análisis, mansos rajados y sosos, les faltó celo y no estaban sobrados de fuerzas. Ninguno sirvió en los capotes, llegando angelicales y nobles a la muleta, pues para eso exclusivamente se crearon, dando versiones distintas de una misma canción. Un corridón para hacerse aficionado a la pesca submarina.
De Justo, con semejante material, estuvo sobrado, capaz, con mucho oficio, talentoso y hasta relajado, cuajando tres trasteos de buen tono artístico y sólido conocimiento. En peores batallas se ha visto como para no disfrutar del regalo. Tres orejas.
Los de Fortes, que no tiene tanto babaje como De Justo, fueron peores, pero el malagueño, que anduvo torpe con los hierros, les dio fiesta con su personal estilo tan puro y vertical. A Saúl si se le noto más la ausencia de enemigos. Solo corto una del sexto pero pudo cortar otras tres.
Si esto es el futuro de la fiesta, terminaremos toreando ovejas y nadie se dará cuenta. Siempre habrá algún escribiente que disimule el naufragio y lo convierta en desembarco.
(Foto Arjona)

07/03/2025

La voluntad irreductible del gaditano por triunfar en cada plaza y ser figura del toreo queda perfectamente reflejada en una situación que se repetía como un rito cada vez que el de la Isla toreaba en Madrid. Camino de las Ventas, entre Alcalá y O'Donnell, se encuentra la estatua ecuestre de Espartero, conocida popularmente por los exagerados atributos del caballo del militar. A llegar a su altura, el torero sacaba la cabeza del coche de cuadrillas y gritaba"Espartero, a las 8 de la tarde veremos quién los tiene más grandes, tú caballo o Yo". Toda una declaración de intenciones, santo y seña de su carrera

07/12/2024

Francisco Ruiz Miguel es uno de los grandes toreros de las últimas décadas del siglo pasado. Una figura del toreo única e irrepetible forjada por la senda de la dureza, en una trayectoria ejemplar a sangre y fuego. Veinte años de carrera, siempre en la parte noble del escalafón, avalan su categoría de figura, lograda en la excepcionalidad del toro fuerte y complicado de los hierros torístas, y liderando todos los registros inimaginables de corridas de Miura, Victorino, Murteiras y Pablo Romero de cualquier torero en cualquier época.
Diez puertas grandes en Las Ventas, un rabo a un Miura en Sevilla, el torero con más corridas toreadas en Pamplona, torero del norte y mariscal de Francia, descubren una gran historia; la de un hombre que luchando contra sí mismo y contra un sistema que lo encasilló en los hierros torístas, supo triunfar y alcanzar la gloria donde la mayoría hubieran fracasado por desgaste o impotencia.
Ruiz Miguel ha sido un torero de valor seco y recio, de profesional técnica y conocimiento del toro, sólida y decidida espada, destacando por su raza, honradez y ambición de torero grande para no dejarse ganar la pelea. Tuvo que reinventar su toreo para sobrevivir y triunfar veinte años en las grandes ferias, crear su propio sello de maestro y alcanzar unos números de leyenda, a los que no se les dio la relevancia que merecían en una época de grandes toreros. Para mí fue y seguirá siendo un torero de referencia de mi juventud siguiendo sus hazañas por muchas plazas del Norte y Francia, y Las Ventas, la plaza que siempre lo mantuvo a flote junto a Pamplona, donde llegó un día y se quedó para siempre.
Los recuerdos de otoño siempre me atrapan en la nostalgia. Hoy mis líneas son para Don Francisco Ruiz Miguel,, el León de la Isla.

Las mentiras tienen muchos caminos, versiones floridas de realidades falsas, pero nunca, se cuenten como se cuenten, ser...
13/06/2023

Las mentiras tienen muchos caminos, versiones floridas de realidades falsas, pero nunca, se cuenten como se cuenten, serán una verdad. La nota de UGT, conjunta y repartida por su nave nodriza, saliendo al paso de la nuestra del lunes 12 es solo la prueba palpable de ello.
Si teníamos alguna duda de las intenciones del sindicalismo Ugetiano que se practica en Landaben estas quedan al descubierto después de su memorable escrito del martes 13. El modelo de intervencionismo y tutelaje sindical con empresas auxiliares del mismo sector es una práctica que parece cobra nueva vigencia desde que nos invitaron a cambiar de empresa. Todo tiene su precio y un peaje que pagar, los favores nunca salen gratis, controlar y pastorear el rebaño para que nada cambie, e intentar conseguir un poder e influencia que por desgracia (para ellos) no tienen en nuestra empresa. Ambicioso objetivo de un sindicato que nunca ha tenido gran trascendencia en nuestros logros como colectivo de trabajadores.
Mafioso es una palabra que nosotros no hemos sacado en el tapete, pero que ahora vamos a utilizar. La realidad es que este cambio de buzo orquestado a miles de kilómetros nos dejó fuera de juego, es lo que pasa cuando el resto de jugadores juegan con cartas marcadas. Las Secciones Sindicales de ID, a excepción de UGT, intentamos hasta el final defender nuestro puesto de trabajo, haciendo causa común con nuestra empresa; mientras otros, que manejaban información siciliana , solo buscaron rentabilizar la nueva posición a nivel individual y favorecer un nuevo orden sindical de servidumbres y vasallajes que por supuesto no vamos a permitir que ocurra.
Desde la independencia absoluta y, con la firme voluntad de seguir defendiendo los derechos del grupo junto a las secciones sindicales que nos han hecho posible avanzar, mantendremos nuestra línea de trabajo y reivindicación. UGT y sus descubiertas prácticas mafiosas están muy lejos de servirnos de modelo y preferimos otras vías.
La verdad siempre sale a la luz, aunque se demore en el tiempo, y los favores siempre se acaban pagando, en ocasiones con altos intereses.

La tradición dicta que el capitán es el último en abandonar el barco antes de un posible hundimiento o peligro, tras pon...
01/06/2023

La tradición dicta que el capitán es el último en abandonar el barco antes de un posible hundimiento o peligro, tras poner al resto de la tripulación a salvo. Es un gesto de lealtad, respeto y compromiso con los compañeros, demostrando una conducta honorable, consecuente con su cargo y, reconocida por la sociedad por sus grandes valores humanos.
Cuenta también la tradición que las ratas huelen el peligro y, ante cualquier adversidad, optan por ser las primeras en abandonar el barco. La supervivencia personal por encima del bien general, una solución menos heroica, pero común en la sociedad de nuestros días.
Cuando las ratas intuyen que el peligro ha pasado, o han encontrado otro lugar donde seguir sobreviviendo, retoman su actividad, como si no hubiera pasado nada. Son especies de naturaleza adaptable al medio, con gran capacidad de resistencia, aunque sus comportamientos y transmisión de enfermedades pueda ser nociva para la sociedad. Tienen capacidad para encontrar su lugar, aún a costa de relegar o pasar por encima del resto de sus semejantes, pues su único objetivo es su supervivencia individual olvidando al grupo que pertenecen. Es fundamental mantenerse alejados de estos roedores, extremando al máximo las precauciones, evitando cualquier contacto y, siendo conscientes de que su capacidad para transmitir enfermedades es mayor cuanto más cerca se encuentren de nosotros. Son especies que hay que erradicar de nuestra sociedad y poner en cuarentena. Su existencia es egoísta y cobarde y, solo puede traer contagios graves y miseria al grupo. No son fáciles de identificar, se mueven en la sombra y nunca se enfrentan de cara.
Sin el heroísmo de los capitanes que naufragan o llegan a puerto con sus barcos, las ratas esperan con frialdad el momento para lanzar sus fétidos ataques y, es obligación de todos estar alerta y avisar cuando se detecte el peligro; nuestra supervivencia nunca puede depender de una rata.
A esta altura de travesía cada cual sabe en qué parte del barco está y que zona evitar. No bajar la guardia, un último consejo.

BOCETO PRESENTACIÓN ANDRÉ, EL PILOTO André es un compañero que encontré en camino. Antiguo piloto de operaciones de las ...
28/04/2020

BOCETO PRESENTACIÓN ANDRÉ, EL PILOTO
André es un compañero que encontré en camino. Antiguo piloto de operaciones de las fuerzas especiales francesas, se ganaba la vida al mejor postor en los frentes abiertos de África y Sudamérica. Era un especialista, nunca le gustó que le llamarán mercenario. Era un hombre libre, sin ataduras,ni contratos con grandes empresas. Discreto y sin hacer preguntas fue labrándose una posición en el hampa dorada. Cobraba por adelantado y su palabra era ley.
En mi organización no hacen preguntas sobre tus medios externos, tienes libertad de actuación y de contratación en acciones individuales. Cuando me dedique a los trabajos personalizados, olvidados los grandes grupos a los que prestaba cobertura, tuve la necesidad de contar con un hombre de campo, una sombra que me sacará del atolladero volando entre fuego cruzado.
Nunca fuimos amigos, aunque si podía considerarlo un fiable camarada de armas. Contacté con él por medio de un ex-militar francés que me proporcionaba armas y explosivos en un eficaz servicio a la carta. André vivía en Niza, tenía una agencia de seguros a la que dedicaba buena parte del año, y trabajaba en horario discontinuo en la rentable segunda actividad. Lo contraté en dos salidas africanas que nos fueron bien, y ya formalizamos una propuesta empresarial sin papeles en todas mis operaciones con salida aérea. Nunca nos hicimos preguntas que pudieran complicarnos la existencia, jamás me habló de sus otros trabajos, y siempre me fue leal y cumplidor. Su extraña muerte en acto de servicio siempre pesará sobre mi conciencia. Sus vinculaciones a mi trabajo lo llevaron a la tumba. En este mundo los peones tienen una vida más larga que los alfiles, son piezas minúsculas pero necesarias que pasan desapercibidas. Compartíamos el viejo sueño de Summer, y creo que se llevó nuestro secreto a los infiernos. Cada día tengo más claro que siguiendo mi rastro dieron con él, y fue eliminado. Aviso a navegantes o simple y desproporcionada venganza. Todos los 14 de julio bebo champán recordándolo.

El tiempo es impredecible en estas latitudes, un factor imprevisto que siempre tienes que tener en cuenta. En ocasiones ...
28/04/2020

El tiempo es impredecible en estas latitudes, un factor imprevisto que siempre tienes que tener en cuenta. En ocasiones te retrasan las operaciones, esperando en el hotel a que cesen las tormentas o pase la cola de un huracán, y en otras, como mi último trabajo en Panamá, favorece el desenlace final.
Llevaba toda la noche camuflado en los tejados de los edificios que enfrentaban con el objetivo, diluviaba de forma torrencial, tapado en mi capote ladrillo pasaba la tensa espera aguantando los avatares del viento y del agua. El rifle, perfectamente preparado y cubierto en su funda del piel impermeable, aguardaba su momento de gloria. Las calles vacías, siempre es mejor trabajar sin público, sumideros desbordados convertían el asfalto en ríos sin retorno. En este oficio las esperas se hacen eternas, no son fáciles de llevar a pesar de las horas de vuelo, repasar el plan una y otra vez hasta el más mínimo detalle, calcular la velocidad del viento, la visibilidad en la lluvia. Me encanta fumar pero nunca en horario laboral, los restos de una colilla han quitado de circulación a más de uno. Era mi último trabajo, solo yo lo sabía, y eso me daba fuerza. Era un golpe solitario, imprevisible e inesperado, que por audaz no tenía más riesgos que otros que me han tocado lidiar en la profesión. Encaramado en aquellos viejos tejados soñaba con mi nueva vida lejos de aquel universo criminal al que debo todo lo que soy, imaginando un mañana sin sombras ni cadáveres colgados.
El cortejo se hizo esperar, supongo que los problemas de tráfico serán caóticos bajo la lluvia torrencial. Tres coches, tanques blindados en Estados Unidos a prueba de misiles y bombas, y el objetivo en el primer vehículo. Aparcaron frente a la sede el dos y el tres, cuatro hombres saltaron en marcha más preocupados de colocarse bien los impermeables que de vigilar el cielo, acercándose al coche principal. Lo tenía todo en el punto de mira, esperando el instante mágico. Se abrió la puerta, primero un guardaespaldas. El grupo de cuatro vigilaban en todas las direcciones, sin cerrar filas. Nadie mira hacía arriba con la que estaba cayendo. Salió el paquete, afirmativo, se puso derecho mientras se acercaba un segundo paraguas. Tiempo suficiente para enviar dos regalos; el primero le acertó en la frente, el segundo le atravesó el corazón. Gritos, disparos sin destino. El caos se había apoderado de la guardia pretoriana. El más listo de la clase miró a los tejados de enfrente. Tuve que disparar y aparcarlo, no estaba previsto, ahora lo llaman daños colaterales. Apunte hacía una papelera cercana a la puerta de la sede bancaria, una explosión rompió los cristales de medio barrio, y una segunda, hizo volar por los aires dos coches aparcados en frente. El humo, el fuego sobre la lluvia. Hora de marcharse. El objetivo permanecía tendido en el mojado suelo. Más hombres armados salían del edificio. Los vecinos salían a las ventanas. Una tercera explosión les quitó la vocación de reportero de sucesos.
Desmonte el arma mientras corría tejado arriba, arrojando los fragmentos por las salidas de humos. Alcancé las escaleras, saqué la pi***la, y sin quitarme el pasamontañas y el traje caqui corrí. Era un inmueble antiguo de cuatro plantas, gente mayor que no quiere problemas. Sin salir del portal miré la calle. Libre. Un coche con la luces encendidas y los parabrisas a pleno rendimiento esperaba mi llegada. André arrancó sin darme tiempo ni a saludar. Me dio una bolsa donde metí los guantes, el pasamontañas, botas y el traje caqui. Me puse la ropa que me tenía preparada. Ligera y rápida para ocasiones apuradas. Nos cruzamos con media dotación de la policía panameña, que aullaban con sus sirenas en sentido contrario. André se adentró en la ciudad antigua, desbrozando con suavidad por callejas y cataratas de agua. Alcanzó una antigua fábrica en ruinas, abriendo la verja metálica con un mando. Aparcó el coche en un cubierto, corrió a desplegar una lona en mitad del patio, descubriendo un helicóptero con pegatinas del ejercito. Cuando me hizo la señal de que todo funcionaba, salí del coche.
-¿Podrás volar?,-le pregunte sabiendo la respuesta.
- Cuando te he dejado colgado en una fiesta, respondió André, sin dejar de mirar la lluvia.

En el negocio nadie conoce a nadie pero todo los trabajos llevan una firma de autor que los hace reconocibles para los e...
24/04/2020

En el negocio nadie conoce a nadie pero todo los trabajos llevan una firma de autor que los hace reconocibles para los expertos. Cuando alguien muere de forma violenta, en la mayoría de los casos de forma anónima y con escasa trascendencia mediática, queda el sello, la firma del ejecutor. La Sombra, un apodo que fue cogiendo fuerza en el submundo criminal, reconocía mi estilo, la labor discreta de un profesional que siempre cumplía su labor y que nunca dejó un rastro a seguir. Han sido más de veinte años de actividad, aceptando trabajos diversos y cruzando continentes sin torcer el gesto. La efectividad y la disponibilidad te abren muchas puertas, cotizas al alza y acabas rico. Cuando ya me consolide en la élite, me llevo casi diez años de riesgo, pleno de aciertos, con la fuerza y la ambición del que viene a romper la banca, decidí que era el momento de ser dueño de mi destino. Mi prestigio se generó en gran medida en los trabajos de alto calado y mucho ruido, operaciones rápidas dando cobertura y apoyo a grupos de asalto, robos importantes, guerras de narcos o cobro de millonarias deudas. Mi labor consistía en cubrir posibles contingencias no previstas y que pueden dar al traste con operativos bien preparados, facilitar huidas y tapar el rastro si fuera necesario. Siempre trabaje solo, sin ninguna relación con los grupos a los que debía prestar servicio, de hay viene el sobrenombre, sin dar cuentas más que al patrón, y conociendo el plan buscarle las grietas o los puntos débiles. Me consta que muchos grupos preguntaban si iban a tener a La Sombra junto a ellos, pero nunca recibían respuesta. Mi anonimato era inegociable, mi único salvoconducto para perserverar en el negocio y no quemarme demasiado pronto. Muchos, más audaces y temerarios que yo, acabaron detenidos o en una cuneta por exceso de información al enemigo, o fueron delatados por el entorno, envidias profesionales, o bien los patrones te habían dado por amortizado por el sol.
Cubrí grandes operativos con éxito. En ocasiones sin necesidad de pegar un tiro, disfrutando de la operación como privilegiado espectador, y en otras, abriéndome paso a sangre y fuego, sacando a pasear todos mis recursos pirotécnicos y arrasando con todo lo que se pusiera en mi camino. Todos los operativos que contaron con mi protección me tienen en sus oraciones, un gran respeto y hasta veneración, pero llegó un momento en que aquella frenética actividad me pasó factura. Quedarte el último en el frente es duro y más cuando después del jaleo soltaban los mastines. Cerrar el baile y apagar las luces es cosa de jóvenes y yo ya empezaba a peinar prematuras canas.

dia2, mex, borrador 3 parte.Tijuana Brains, el capataz de La Gran Frontera, estaba ya en las últimas notas de algún viej...
20/04/2020

dia2, mex, borrador 3 parte.
Tijuana Brains, el capataz de La Gran Frontera, estaba ya en las últimas notas de algún viejo corrido. Había regresado a DF a morir, lejos del frente. No dejaba de mirarme, quizás buscando alguna llama de aquel muchacho que aprendió el oficio pero que abdicó antes de reinar. Los camareros, que ya habían aparcado la amenaza, nos trajeron algo de comer, viendo que la velada se alargaba.
- Elegir los amos nunca fue tarea fácil, -continuo Ti, tras un largo silencio-. En la mayoría de las ocasiones uno tiene que agarrar su destino y abrirse paso a machete, pero llegará un momento en que el tienes que parar, mirar a tu alrededor, y pagar mucha lana para no caer. Desconfiar de todo, no olvidarte de nada y no dudar. Inflexible y tiránico hasta para cometer injusticias que no te avalan como ser humano. Te comprendo,-mirándome a los ojos-, vistes al monstruo y te asustaste, el poder no tiene gloria, es una maldición más aditiva que las dr**as y no te deja parar. Te perdono, como no, en otro tiempo te hubiera hecho degollar, ¿lo comprendes, verdad?
- Claro, lo exigía las circunstancias. La vida es un alazán desenfrenado que no para hasta caer exhausto. Siempre te recordé con amor de hijo, pero yo no podía seguir allí. Encontré otros caminos que no fueron mejores pero si distintos, a la gente como nosotros no se nos deja elegir y además no queremos cambiar. Me fue bien, gane mucha plata e invertí con éxito , pero la soga me llego al cuello, y con los pies por encima del suelo uno se ahoga en silencio.
-¿Dónde trabajaste, aca?
-Nunca realice ningún trabajo en México ni en España. Respetaron siempre esa condición. Por otra parte, por culpa tuya ,- lo dije sonriendo-, empezaba a ser famoso. Y en España, aunque no me queda nada, no podía.
-¿Y a dónde vas?
- Lejos, muy lejos. Lo tengo todo bien montado, y aprendí bien del maestro, lo mejor del plan debe de ser la salida. Quiero una vida tranquila, anónima, sin grandes pretensiones.
- Estoy cansado, -se quejó Tijuana-, nos debemos muchas horas perdidas, pero yo ya no puedo más. Me tengo que retirar a descansar. Me esperas unas costosas maquinas gringas que me mantienen vivo y a las que no puedo decir no. Una última pregunta de viejo curioso, ¿Hay una mujer?
- No. Nunca la hubo.
-¿Volverás a verme?
- Aún me quedan unos días de retiro en DF, puede que sí. tenemos que platicar de tantas cosas.
Los dos sabíamos que era el final, no iba a volver; pero como en los viejos corridos del Chucho Flores siempre queda la esperanza. Me levanté y abracé al viejo s**o al que debo la vida y todo lo que soy. Tijuana lloraba. Me marche sin mirar atrás, hasta que me tuve que girar al oír su voz.
-¿Sabes algo de lo de Panamá?
-Algo me viene a la cabeza, -respondí-. Hay que estar en todas las manos.
-Me va a costar mucha plata pero no me queda mucho tiempo para buscar otro banquero. Que nuestra virgen te proteja.
-Nos vemos, Ti. Mándame buenos consejos.
-Descuida, -sonrió el hombre frontera-, Satánas y yo siempre fuimos a medias.
Salí a la calle colocándome la Beretta en la funda. La noche estaba en todo su esplendor. La Plaza Garibaldi rugía, un hervidero de grandes oportunidades de salir en las páginas de sucesos. Un providencial taxi me sacó de una partida que no quería jugar. Estaba aliviado y feliz. Ya podía volar en paz.

Continuación, mex, GaribaldiUn pequeño y estrecho pasillo oscuro me lleva hasta la luz franqueada por un imponente guard...
20/04/2020

Continuación, mex, Garibaldi
Un pequeño y estrecho pasillo oscuro me lleva hasta la luz franqueada por un imponente guardián. Antes de que se me acerque, pronuncio las palabras mágicas, Tijuana Brains, y con calma le ofrezco 100 dólares en billetes pequeños. Eso no me libra del cacheo pertinente. Le informo de que no llevo móvil, no les gusta esos aparatos en estos tugurios clásicos, pero sonríe liberándome con habilidad de mi veterana Beretta que cuelga distraída en mi sobaquera izquierda. Tras encontrar su presa pierde el interés, invitándome a sentar en una mesa de roído mármol en el centro de la sala. El local conserva la secreta belleza de lo antiguo, con cuadros y lienzos auténticos de la Revolución Mexicana. Con unas manos de pintura y algo más de luz podía ser el local de moda de entrañas guerrilleras. Estoy solo, algo que tampoco me sorprende y ya tenía previsto. Hay tres camareros en la bien surtida barra, pero les cuesta acercarse. Uno de ellos se acerca lento y desganado. Le pido dos cervezas frías, una botella de tequila y un cubo de hielos. La espera puede ser larga y no conviene molestar en exceso. Se da vida con el pedido y me atiende con prontitud. Quiero pagarle pero me contesta sonriente que la casa invita. En un repaso más minucioso encuentro cuatro cámaras, una en cada esquina, y al levantar la cabeza, al menos dos más en el techo.
Pasa el tiempo, la paciencia es una gran virtud en mi oficio, bebo con moderación. A la hora, se abre una puerta camuflada detrás de unos vistosos telones rojo pasión y sangre, apareciendo una esquelética figura regresada del Día de los Mu***os que con paso vacilante y sin escolta se acerca hacía mí. Los camareros sacan unos rifles de la barra y el portero de interior me enseña dos pi***las de exagerado manejo. Me voy a levantar pero Tijuana, en su peor versión pero es él, me indica que permanezca sentado. Hace un gesto, y un camarero, a velocidad de vértigo, lo acomoda junto a mí.
Son segundos de tensión máxima, el viejo Ti está evaluando si me pega dos tiros o prefiere escuchar mi historia. Si me quiero liberar de mi pasado debo de correr con los riesgos, y morir, era una alternativa con posibilidades.
-Te ha costado regresar a casa, -rompió el hielo Tijuana-. Estuve muchos años buscándote pero el tiempo y la mala vida me desgastó deprisa. Te hubiera matado sin dudarlo, ahora estoy débil y cansado, solo quiero terminar con esto.
-Tuve que marcharme, sabes que tenía que hacerlo. Era joven y la Frontera me estaba desangrando por dentro. Te lo debo todo, siempre estaré en deuda contigo, y por eso estoy hoy aquí. Si es con mi vida lo encontraré justo, si quieres otro tipo de ajuste lo dejo en tus manos.
-Siempre me fuiste leal, -respondió Ti , mirándome a los ojos-, mi mejor soldado, mi obra perfecta. Con el tiempo comprendí que tu huida fue lógica, sensata, en la frontera hubieras terminado loco, y tú, no merecías eso.
-Nunca deje de pensar en ti, -respondí-, me mantenían informado de tu situación y sabes que si hubiera hecho falta hubiera acudido a tu lado.
-Tus nuevos jefes deben de ser muy buenos, no dejaste ni el rastro de una colilla para poder seguir. Se te ve que te ha ido bien y que te conservas entero y fuerte. Nuestro oficio desgarra por fuera y por dentro, solo los elegidos sobreviven.
-Vengo para morir o para despedirme, -solté sin vacilar-, quiero desaparecer ya y no quiero dejar demasiados enemigos a mis espaldas.
-¿Son poderosos?, -preguntó.
- No te lo puedes ni imaginar. Elegí unos amos insaciables.

ep. 2 Mexico. insertar en narración.,  Nuestro trabajo viaja en el anonimato de un mundo paralelo y subterráneo que en e...
20/04/2020

ep. 2 Mexico. insertar en narración.,
Nuestro trabajo viaja en el anonimato de un mundo paralelo y subterráneo que en escasas ocasiones alcanza las aceras y la luz del día. La repercusión del encargo en Panamá tenía previsto una fuerte e inmediata repercusión pública, un eco mediático y desconcertado que disparaba en muchas y variopintas direcciones. Y así fue, no todos los días descuelgan del mapa a uno de los más influyentes banqueros de la droga mundial en un golpe de audacia extrema en su misma madriguera. A miles de kilometros de distancia, contemplas la obra con naturalidad profesional, todavía en estado de alarma , soltando la tensión acumulada, intentando volver a respirar, empezando a olvidar, o mejor a aparcar esos recuerdos violentos que nunca dejaran de navegar por el disco duro de tu memoria. Nunca juzgue el calado moral de mis operaciones, soy un profesional, cumplo lo que se me ordena, evaluo los riesgos y pido mi salario. Los mu***os siempre dormirán en mis entrañas, es parte del trabajo, algunos duelen más que otros, pero el cuerpo sabio acaba inmunizado al horror de la sangre derramada.
Perderme en DF es mi opción preferida y habitual cuando funciono en esta parte del mundo. Conservo un pequeño apartamento en la Zona Rosa, comprado a muy buen precio cuando dejó de ser el distrito de moda, que me permite descansar, comprar ropa y beber buenos tragos, recuperar mis heridas del alma y desaparecer un tiempo.
Hay citas que voy demorando en el tiempo, quizás para no verme en el espejo de lo que será mi final, pero es una deuda sentimental muy unida a mi pasado, y en mi negocio es peligroso dejar algo sin pagar. Vestido con elegancia moderada pero visible, sombrero tejano y aire peligroso, armado y con bota vaquera, cruzo DF en taxi. Por suerte el conductor es silencioso y habla poco. Cuando me deja en una esquina de la Plaza Garibaldi le regalo una buena propina. En mi negocio el silencio vale oro. Todavía se puede caminar con tranquilidad entre el sonido de los mariachis que armonizan la tarde rodeados de turistas que disfrutando de la velada entre rancheras y corridos populares perderán la cartera en algún empujón con talento. No es muy recomendable adentrarse en solitario en esta jungla de descuideros, artistas, camellos, vendedores de joyas de oro bajo y busconas de atardeceres sombrios. Nadie se me acerca, aparento hostilidad de gallo, o ante la duda, se deciden por objetivos más sencillos. Hay policía motorizada patrullando la plaza. Me adentro en el laberinto de calles que arropan con sus tabernas y tiendas la plaza. Son muy populares las que evocan con un reconstruido arte de cartón piedra cinematográfico ese glorioso pasado revolucionario y liberador del que se solo se conserva el aroma turístico y alguna espuela perdida por Pancho Villa. La taberna a la que me dirijo luce su decadencia descarnada y sucia en una esquina perdida. Un gorila defiende la entrada, firme y resuelto, aburrido y resignado mantiene el tipo con gallardía charra. Me mira a los ojos, no intenta tocarme, es listo y tiene oficio, le sacudo veinte dólares y me abré la puerta. No hace falta que me lo diga, se ha llevado la mejor propina del día.

Escribo en pasado pues ya se que el presente alguna día vendrá a cobrar las deudas. Llevo en Summer cuatro años de apaci...
18/04/2020

Escribo en pasado pues ya se que el presente alguna día vendrá a cobrar las deudas. Llevo en Summer cuatro años de apacible calma, ordenada existencia sin bajar la guardia y tensa espera. Sería muy ingenuo pensar que por arte de magia he desaparecido del mundo, se que el brazo ejecutor pende su espada sobre mi cabeza; en noches de pesadilla siento el acero frío tensar mi cuello como ofrenda a los dioses de mi larga vida criminal. Vivo en préstamo con fecha de vencimiento, creer lo contrario sería un error que no estoy dispuesto a cometer.
Mi circulo de contactos en Summer es pequeño, y se limitan a mis dos o tres visitas semanales a Playa Norte, largas veladas de cerveza helada junto al mar; visitas al supermercado de Carol y Alfredo, variopinta pareja, polaca ella, chileno de Santiago él, que regentan un local en mitad de la isla, en tierra de nadie, donde se puede encontrar desde un destornillador neumático hasta el último cd de María Carey. Y en muy escasas ocasiones, solo cuando la ocasión lo requiere, visitó Winter, el gran asentamiento poblacional de Summer, con todos los servicios de la civilización: correos, bancos, dos restaurantes con mucho turista americano y australiano, un pequeño destacamento policial con escaso personal y en continua rotación, no creo que sea un destino muy atractivo, un local de alterne de marcado tono asiático y hasta un establecimiento chino con internet. No hay gente joven, estos en cuanto pueden salen hacia el continente más cercanos o hacía islas que sean fáciles de encontrar en el mapa. Hay fiestas en junio, pero esos días me encierro en mi fortaleza. Nunca puedo bajar la guardia y en esas fechas la isla se puebla peligrosamente. Todos en Summer tienen una razón de ser y un lugar, y yo tuve que encontrar el mio y representarlo con convencimiento. Mi tapadera como pintor de relativo éxito en Europa se sostiene bien. Mis habilidades con el pincel son aceptables para un neófito en la materia, y hasta tengo uno expuesto en la taberna de Ana, pero la realidad como se pueden imaginar es otra bien distinta. Uno de mis mejores negocios fue inventir en una nueva y rompedora galería de arte parisina. Fue tan grande el éxito y el volumen de negocio que abrimos otra en Nueva York, que pese a no ir también nos dejaba beneficios todos los ejercicios. Llegó un momento en que ganaba casi más dinero en mi fondo artístico que en mi actividad profesional. Un golpe de suerte, una premonición, llámenlo como quieran. Fue el gran aldabonazo que me dio la fuerza necesaria para la gran evasión. Mi fondo representa a varios autores y entre ellos, con el beneplácito del director Ricard, a un pintor argentino con aromas orientales llamado Marcelo Vargas. Recibo cada dos o tres meses 10000 dólares como adelanto de mi obra, y cuando una vez al año le mando una de mis telas, que antes paseo por la playa norte, me sacude 200000. Era una forma de arreglar las cuentas que pactamos antes de la gran fuga y en las que le cedí, en un acto de generosidad incalificable, todos los poderes de mi pastel artístico. No he tenido muchos amigos en la vida, pero bien puedo considerar a Ricard uno de ellos. Dos años antes de desaparecer el francés ya tenía el control total de las galerías, y si se rastrea mis huellas, si he dejado alguna en el laberinto del minotauro, confio haya hecho desistir a los sabuesos. Para evitarme trabajo compré treinta cuadros en mercados asiáticos asegurándome la producción para lo que me resta de vida. El resto de mis fondos cayeron fulminados en malas operaciones de mis gestores financieros que con una comisión superior a la normal me arruinaron haciendo desaparecer mi dinero, que reapareció por arte de magia en terrenos más favorables.

Dirección

Pamplona

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando La llamaré Summer publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir