04/07/2026
Joaquín Martínez: el hombre que bordó la libertad en Pampaneira.
Hay personas que cambian un lugar sin hacer ruido. Que transforman la realidad simplemente siendo ellas mismas. Joaquín Martínez es una de ellas.
El Festival Sulayr 2026 y la asociación La Alpujarra Rara han rendido homenaje a una vida marcada por el coraje, la libertad y la defensa de la diversidad, en un acto cargado de emoción que reunió a vecinos de Pampaneira, el pueblo que hace décadas lo acogió con los brazos abiertos y donde encontró un lugar para ser él mismo.
«Siempre fue un hombre adelantado a su tiempo», recuerda Angelina Martín, amiga desde los años de la Escuela Normal. «Era mi novio de fachada, mi confidente, cuando ser homosexual era algo que había que esconder. Solo con su forma de hablar, de caminar o de expresarse ya estaba reivindicando que la diferencia siempre había existido, incluso cuando la palabra ‘gay’ aún no formaba parte de nuestro vocabulario».
Quienes lo conocieron coinciden en lo mismo. Joaquín tenía una forma única de ocupar los espacios. Entraba con elegancia, con naturalidad. «Era una reina allá donde iba», recuerda Angelina entre risas.
Y esa forma de habitar el mundo terminó convirtiéndose en un acto de resistencia.
Nació en María, un pequeño pueblo de la sierra almeriense, en una época en la que vivir libremente la propia identidad era imposible. Más tarde llegaron Sitges, Granada y la militancia en el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria durante los últimos años del franquismo y la transición. Fueron tiempos difíciles, en los que amar fuera de la norma exigía valentía. Pero fue en Pampaneira donde Joaquín encontró su hogar.
Aquí dejó de esconderse. Se convirtió en una figura inseparable de la vida del pueblo: atendía la tienda de artesanía, regaba la Plaza de la Libertad, bordaba en plena calle y saludaba siempre con esa sonrisa que, como recuerdan quienes lo conocen, nunca ha perdido.
Con el paso de los años también dio un paso al frente desde las instituciones, convirtiéndose en concejal de Cultura y Diversidad, probablemente uno de los primeros cargos públicos abiertamente homosexuales de toda la Alpujarra.
Hay un gesto que resume su historia mejor que cualquier discurso.
A Joaquín nunca le enseñaron a bordar. «Eso era cosa de niñas», le decían cuando era pequeño. Sin embargo, décadas después, fueron precisamente las mujeres de Pampaneira quienes se sentaron junto a él para bordar a mano una gran bandera arcoíris. Puntada a puntada tejieron mucho más que una tela: tejieron un símbolo de libertad, de memoria y de orgullo que hoy forma parte del patrimonio emocional del pueblo.
Porque Joaquín nunca necesitó grandes discursos para defender aquello en lo que creía. Su propia vida fue su mayor reivindicación.
Mientras muchas personas tuvieron que abandonar los pueblos para poder vivir libremente, él decidió quedarse. Demostró que la diversidad también pertenece al mundo rural, que la diferencia no necesita el anonimato de las grandes ciudades para florecer y que la libertad también puede abrirse camino entre acequias, tinaos y calles empinadas.
Durante el homenaje celebrado en el Festival Sulayr, Joaquín ha sido nombrado Socio de Honor de La Alpujarra Rara, un reconocimiento a toda una vida dedicada a defender los derechos del colectivo LGTBIQ+ y a construir una Alpujarra más abierta, diversa y acogedora.
A sus años 70 años, hay algo que permanece intacto: su sonrisa y esa mirada llena de ilusión con la que sigue saludando a todo el que pasa por el pueblo.
https://festivalsulayr.es/joaquin-martinez-el-hombre-que-bordo-la-libertad-en-pampaneira/
Fotografía, Indalecio Jiménez