22/06/2026
Todo empezó una tarde cualquiera de mayo.
Víctor me miró y me dijo: “Estoy pensando en si abrimos una tienda en algún sitio de la costa”.
Fue una de esas frases que parecen pequeñas, pero que terminan cambiándolo todo.
Dos días después ya estábamos recorriendo calles, mirando escaparates y soñando despiertos con lo que podría llegar a ser.
Local tras local, idea tras idea, hasta que apareció ese lugar. El que, desde el primer momento, sentimos que era el nuestro. Inmejorable.
Hace apenas tres semanas firmamos el contrato. Y desde entonces, nuestra vida ha sido una carrera contrarreloj.
Veinte días sin descanso. De lunes a domingo. Fabricando sin parar para llenar una tienda que estaba completamente vacía. Organizando, limpiando, montando, reformando y solucionando mil pequeños problemas que aparecen cuando empiezas algo desde cero.
Por el camino hemos tenido la suerte de contar con un equipo que se ha dejado la piel. Amigos que no dudaron en echarnos una mano. Cada uno aportando su granito de arena para que este proyecto saliera adelante. Sin ellos, habría sido mucho más difícil.
El tiempo corría en nuestra contra. La temporada estaba a la vuelta de la esquina y queríamos llegar a tiempo.
Y aquí estaba yo, embarazada de seis meses, que en teoría debería estar descansando más que nunca, pero que no podía quedarse al margen. Así que hice lo que pude: apoyar a mi marido, trabajar a su lado y echarle un par de ovarios cuando hacía falta.
Han sido semanas agotadoras, de mucho esfuerzo, de días interminables y de alguna que otra duda. Pero también de ilusión, de ganas y de sueños compartidos.
Todavía queda camino por recorrer, pero ya podemos decirlo en voz alta, con una mezcla de orgullo, nervios y felicidad:
✨ EL PRÓXIMO VIERNES 26 DE JUNIO ABRIREMOS NUESTRAS PUERTAS ✨
Y no podemos tener más ganas de recibiros.