29/12/2020
En el instante en que la vida abandona el cuerpo, el cuerpo pertenece a lo mu**to. Las lámparas, las maletas, las alfombras, las manillas de las puertas, las ventanas. Los campos labrados, los pantanos, los arroyos, las nubes, el cielo. Nada de todo esto nos es desconocido. Estamos constantemente rodeados de objetos y fenómenos del mundo mu**to. Y, sin embargo, hay pocas cosas que nos desagraden más que ver a un ser humano capturado en ese mundo mu**to, al menos a juzgar por los esfuerzos que hacemos por mantener los cuerpos mu**tos fuera de nuestra vista.