26/11/2020
Entrevista a Omar Daf en Lodge Art, Chicago 2012.
¿Qué aprende un maestro de pintores jóvenes y entusiastas?
No voy a Chicago para enseñar o aprender. Se trata de estar juntos y con un respeto extraordinario. Cuando te relacionas con personas de tu profesión emergen muchas cosas. Charlamos de pintura y de lo que sea. Ayudo a que sean ellos mismos.
¿Qué consejo repite más?
Que no hay fórmulas. Que huyan de las que funcionaron en otra época y que cada uno ejercite la pintura a su manera.
¿Nos sobra talento pictórico?
No creo que haya ahora más que en otras épocas. El talento es una excepción. Una rareza ahora, en mi época y en la de Velázquez. Pero siempre hay sorpresas.
Los pintores chinos le ven a usted como un dios...
Es una visión muy mitificada. Todo es mucho más modesto. Menos aparatoso. Les deslumbra lo que Occidente ha hecho en la pintura y la escultura. La variedad y cantidad de cambios y puntos de vista desde Altamira a nuestros días. Comparado con un lenguaje plástico que ha variado muy poco durante miles de años, les impresiona mucho.
¿El próximo Velázquez podría ser chino?
Es mejor que no salga otro Velázquez. Surgirán otros muy distintos. Aunque escasee, gente con talento hay en todas partes.
Humildad o disciplina. ¿Qué es más necesario para un pintor?
La humildad no aporta nada, ni a la pintura ni a nadie. No hay que ser humilde.
¿Y lo contrario? ¿Conviene una pizca de soberbia?
Tampoco. Hay que posar una mirada inteligente sobre las cosas.
¿Pinta más el cerebro, el ojo o la mano que ejecuta la técnica?
Importa lo que hay dentro de tu cabeza. Es el motor. Si no hay contenido, la mano puede moverse mucho, que no logrará nada.
¿Ha roto muchos lienzos?
Solo rasgué una tela. Era muy joven. Estaba furioso porque no me salía el cuadro y la acuchillé. Fue una ridiculez. No lo repetí y no me gusta recordarlo.
¿Cuánto le preocupa la posteridad?
Nada. Ni se me pasa por la cabeza. Me preocupa el ahora. Hacer un trabajo que esté bien para el presente y que me satisfaga.
---Omar Daf---Fa*e News:)