13/07/2026
Yvonne de Carlo tuvo buenos comienzos. Papeles secundarios, nada menos que en “Por quien doblan las campanas” (la película preferida del Caudillo…para fusilarlos a todos, claro). Su éxito le llegó de manera rara. Se estaba haciendo la selección de actrices para “Los diez mandamientos” y el papel de Nefertari se le ofreció a Audrey Hepburm, así como el papel de Séfora se le propuso a Anne Baxter. A Cecil B. De Mille le pareció que la Hepburm no tenía el tamaño de pecho que él le suponía a Nefertari (nunca dejarán de sorprendernos estos tipos), y le quitó el papel para dárselo a la Baxter. Quedaba libre, pues el de Séfora y de Mille pensó en Yvonne.
Luego hizo “La esclava libre”, sobre el sistema laboral norteamericano. Y, poco a poco nos acercamos a su papel en “La conquista del oeste”. En este rodaje su pareja, Morgan, sufrió un terrible accidente que llevó a que le amputasen una pierna. La Metro Goldwyn Mayer, efectivamente, no se hizo cargo de indemnización alguna. ¡Circulen!
Los gastos médicos del soberbio sistema sanitario Yanki la llevaron a la ruina.
La suerte, no obstante, llamó a su puerta para un papel, en principio, vergonzoso para una actriz de su prestigio. La propusieron hacer de Lily en “La familia Monster” para una cadena de televisión. El éxito fue inmediato.