Nos pareció todo aquello tan desmedido que casi llegamos a aborrecer tanta conmemoración. Por ello, nos juntamos cinco profesionales del teatro y de otras ramas y fundamos este grupo ilusionado y heterogéneo, un grupo abierto a todo aquel que tenga algo importante que mostrar, siempre y cuando respete nuestra filosofía ecléctica y nuestra forma de entender la escena. Funcionamos como cooperativa e
n el sentido de que todos, tanto fundadores como actores y demás integrantes, opinamos y decidimos. No recibimos subvenciones ni nos casamos políticamente con nadie, de ahí la independencia de nuestros montajes y la sensación gratificante de estar haciendo lo que realmente queremos. Hoy hacemos teatro, mañana no sabemos... Valoramos más, por tanto, la satisfacción que el éxito, aunque hayamos comprobado por propia experiencia que no están reñidos. Como nacimos durante el 'año Quijote', propusimos los cinco fundadores varios nombres y elegimos el defendido por Carmen Bermejo, Fierabrás, porque aquél era el bálsamo que Don Quijote tomaba para vomitar, al igual que nosotros con nuestro teatro, pues pretendemos provocar el vómito y la catarsis emocional y racional de los espectadores, consiguiendo así la esperada fusión de los que estamos sobre el escenario con la cuarta pared, el público, ese agujero que respira. Nuestro público, además de respirar, ríe, llora, piensa o se excita, manteniendo siempre sus cinco sentidos a flor de piel. César Augusto Cair, actual director de Fierabrás, dijo al fundar el grupo que Nuestro teatro está en pie, juego de palabras que forma con el acrónimo PIE los tres puntos esenciales de nuestra forma de hacer teatro:
1.- Provocación
2.- Interpretación
3.- Estética
Así, entendemos que el teatro, además de entretener, tiene que ser un teatro de calidad dirigido a despertar y sacudir las emociones, sensaciones y pensamientos del espectador provocándole con todo tipo de recursos, es decir, un teatro alternativo y diferente donde todo vale excepto el aburrimiento y los convencionalismos. No somos políticamente correctos pero sí correctamente estéticos: no representaremos jamás teatro clásico al uso clásico pero tampoco caeremos en el absurdo de llevar a escena montajes retorcidos e indigeribles apelando a una seudointelectualidad que nadie entiende.