05/11/2018
El aliento que rozó mi boca,
la voz que ansío,
la luna rota un sábado por la noche,
mis ojos tragicómicos,
la luz creciente de mis deseos
que solo quieren ser cumplidos.
Mis ideas acabadas,
mi alma gritando auxilio,
mi interior sin dirección,
mis letras sin receptor,
una llamada al vacío,
que llora, llora y no cesa nunca.
Mi vida, que pasa sin saber que me pesa,
que ocurre sin más,
sin querer escucharme
porque ya no digo nada,
porque no soy lo que quería,
porque ya soy polvo que quiere barrer
y me va quitando mota a mota,
día a día,
y me tortura.
A veces, me hace creer que puedo ser “libre”,
pero sabe que esta es una palabra horrible,
porque la libertad jamás es cierta,
jamás existe.
Babi.