04/10/2026
Un camión, un grupo de estudiantes y una idea: llevar el teatro allí donde casi nunca llegaba.
En 1932, Federico García Lorca y Eduardo Ugarte pusieron en marcha La Barraca, una compañía universitaria de teatro ambulante que recorrió pueblos y ciudades de España representando gratuitamente algunos de los grandes clásicos del teatro español.
Cervantes, Lope de Vega, Tirso de Molina o Calderón de la Barca volvieron a escena a través de montajes modernos y experimentales, en los que teatro y vanguardia se daban la mano. Jóvenes estudiantes de distintas disciplinas convertidos en actores, técnicos y parte de un proyecto colectivo que buscaba acercar la cultura y la modernidad a lugares alejados de los grandes centros urbanos.
La identidad visual de la compañía también tuvo un papel clave: Benjamín Palencia diseñó su emblemática insignia, convertida en uno de los símbolos de La Barraca.
La compañía mantuvo su actividad hasta el estallido de la Guerra Civil, dejando tras de sí algo más que un repertorio teatral: la idea de que la cultura también podía ponerse en camino.
Hoy, fotografías, diseños y documentos relacionados con aquella experiencia forman parte de la Colección del Museo Reina Sofía.
📍 Sala 205.17 | Los proletarios de la cultura. La Barraca y las Misiones Pedagógicas.