Tacones Manoli es una experiencia gastronómica, inmersiva, clandestina y flamenca basada en La casa de Bernarda Alba, la obra de teatro de Federico García Lorca.
Aquí el público podrá explorar un palacio del Siglo XVIII en el Madrid antiguo y profundo. No hay un recorrido fijo. Cada cual es libre de recorrerlo a su antojo.
Todos los espectadores deben llevar puesta una máscara en todo momento. Esta máscara es una aliada. Permite mantener el anonimato y la distancia frente a un drama que tal vez no debería tener testigos.
Los personajes también recorren el espacio libremente, viviendo sus pasiones de manera simultánea durante más de dos horas. El espectáculo está planteado para que ningún espectador pueda verlo en su totalidad y que cada uno tenga una experiencia diferente al resto.
En Tacones Manoli se come y se bebe, pero esto es un ingrediente más de la experiencia. El servicio de la casa se afana en servir a los invitados, pero en esta casa nadie se sienta a mesa puesta.
Antes de visitar Tacones Manoli, conviene recordar el argumento de La casa de Bernarda Alba.
Tras la muerte de su segundo esposo, Bernarda Alba impone ocho años de riguroso luto en su casa. Nadie podrá entrar ni salir, tampoco ninguna de sus cinco jóvenes hijas, a las que este luto las encuentra en la flor de la vida.
Cuando Angustias, la hija primogénita, hereda una fortuna, atrae también a un pretendiente, Pepe el Romano, con el que se compromete. Pero éste también seduce a su hermana menor, Adela.
Testigo de estas pasiones será María Josefa, la anciana madre demenciada de Bernarda, a la que mantiene recluida para evitar el qué dirán.
Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, entra en cólera y dispara al joven, pero éste consigue escapar. Al escuchar el disparo, Adela cree que su amante ha mu**to y se ahorca.
Para guardar las apariencias frente a los vecinos, Bernarda grita para que todos le oigan que su hija ha mu**to virgen, y decreta un nuevo luto todavía más asfixiante que el anterior. ¡Silencio!