25/07/2026
Con la muerte de Lou Koller se va una parte de nosotros
“Tienes que escuchar esto”. Eso fue lo que me dijo mi amigo Ángel cuando me prestó el ‘Live in a dive’ de Sick Of It All. Fue como ser arrollado por una tempestad, que es así como uno debe iniciarse en el hardcore; la puerta de entrada a un estilo que nos marcaría para siempre; la inspiración para formar promotoras como We Are y CHP con las que traer a Madrid grupos también influenciados por SOIA. Quién me iba a decir entonces que años más tarde acabaríamos haciendo, de la mano de HFMN, la producción de algunos de los conciertos que Sick Of It All darían en Madrid, como el que sería su mayor reventón junto a Madball en la sala Rockkitchen.
Mucho antes, la de Lou Koller fue mi primera entrevista telefónica para punk-hxc.com, la web que creé con veinte años. Fue con motivo del cierre del mítico CBGB de Nueva York: el escenario gracias al que, en sus palabras, Sick Of It All existió. Acababan de dar su concierto de despedida allí y recuerdo cómo se le quebraba la voz al hablar de las Sunday hardcore matinees.
La primera vez que los vi fue en la sala Caracol. Allí descubrí lo que era un moshpit, totalmente fascinado de esa diversión tan salvaje. Amor a primera ostia. Un año después tocaron en el FestiMad en el que todo ardió, en el pit más grande que habíamos visto en nuestra vida. La primera sala y el primer festival de muchos otros que vendrían después: del punto de partida del Resurrection, a la sala Arena, Cats, Live!, But o Penélope. Precisamente fue ahí donde, sin saberlo, dijimos adiós a Lou Koller en forma de hasta luego. Fue hace cuatro años y aún llevábamos la mascarilla en el bolsillo. Dos años después le diagnosticaron un adenocarcinoma. Luego, otros dos años de tratamiento, remisión y recaída, que finalmente han terminado con su fallecimiento a los 59 años.
Sick Of It All es el grupo de hardcore de nuestra vida. Nos dio lo mejor que un grupo de música puede dar a alguien: fuerza, inspiración, actitud y diversión. También fue razón de reencuentros, conexiones, ilusiones y proyectos. Lou era pura clase y amabilidad. No podía imponer más y, aun así, era tremendamente entrañable. Tenía la mayor presencia que se puede tener sobre un escenario pero, al pensar en él, la primera imagen que se me viene a la cabeza es verlo sentado en el backstage de la sala Live, completamente absorto frente a una pequeña tele en la que estaban poniendo un videoclip de Amaral. En fin, que acabamos hablando de Marta, Sebas, Guille y los demás.
Scratch the surface, serve a purpose.
Hasta siempre, Lou. Hasta siempre Sick Of It All.