20/06/2026
EL PROBLEMA FATAL DE LA INDISCIPLINA
«Que temeridad os lleva? ó por mejor decir, que frenesí? Estos desordenes se aprenden en la escuela militar del Duque de Alba? Así se va al asalto por el aire? así queréis dejaros matar, sin que podáis pelear? Hechos blancos, y burla justamente de estos rebeldes, que escondidos entre sus reparos os besan mientras os hierren. Faltaros ocasión por ventura de castigar su perfidia? Dejad pues ahora el ímpetu que os ciega».
La indisciplina colectiva era peligrosa y frecuentemente se pagaba en vidas humanas. Especialmente durante los combates. El primer asalto a la ciudad de Harlem fue uno de los casos fatales: 200 mu***os. Una catástrofe para la "nación española". Y sucedió porque los soldados no cumplieron la orden de retirada, más arrastrados por la pasión que atentos a la disciplina. Fue necesario que interviniera el prestigioso Julian Romero, para que los soldados entraran en razón.
Así rompiendo el orden táctico, los soldados se lanzaron en línea recta hacia las brechas de las murallas, muriendo unos 200 soldados en pocos minutos bajo una lluvia de piedras, aceite hirviendo, alquitrán y fuego de mosquetería. El propio Julián Romero pagó cara la ferocidad del asedio al perder un ojo por un disparo de mosquete.
Como los rebeldes holandeses defendían la ciudad desde posiciones protegidas, aprovechaban la desorganización de los soldados españoles para disparar de manera segura, convirtiendo el valor de los soldados en muertes inútiles.
Al final, el ejército español sufrió en el sitio de Harlem cerca de 10.000 bajas debido a los combates, el crudo invierno y las enfermedades. Este desastre obligó a los mandos a imponer una disciplina de hierro, prohibiendo los ataques por iniciativa propia y volviendo al método del asedio paciente mediante trincheras.