Soldados de España en la Edad Moderna

Soldados de España en la Edad Moderna Página de historia desde finales del siglo XV hasta principios del siglo XVIII.

MARIA LA BAILADORA UNA ARCABUCERA ESPAÑOLA EN LEPANTO«Pero mujer española hubo, que fue María, llamada la bailadora, que...
06/10/2026

MARIA LA BAILADORA UNA ARCABUCERA ESPAÑOLA EN LEPANTO
«Pero mujer española hubo, que fue María, llamada la bailadora, que desnudándose del hábito y natural temor femenino, peleó con un arcabuz con tanto esfuerzo y destreza, que á muchos turcos costó la vida, y venida á afrontarse con uno de ellos, lo mató á cuchilladas. Por lo cual, ultra que Don Juan le hizo particularmente merced, le concedió que allí adelante tuviese plaza entre los soldados, como la tuvo en el Tercio de Don Lope de Figueroa».

Marco Antonio Arroyo en Relacion Del Progresso De La Armada De La Santa Liga

María era una joven andaluza, nacida en Granada, que se ganaba la vida como bailarina en ciudades como Sevilla. Aunque hoy en día el término bailaora evoca directamente al flamenco, María bailaba los ritmos folclóricos y enérgicos de la España del Siglo de Oro, tales como chaconas, zarabandas, seguidillas o fandangos antiguos. (En el Siglo XVI no existía el flamenco)

Por amor a un soldado de las compañías de la infantería española, María cambió los vestidos por el acero, se disfrazó de hombre bajo un nombre falso y logró burlar los estrictos controles militares de la época para embarcarse junto a los soldados de los Tercios en la batalla de Lepanto.

Estuvo destinada en primera línea de combate a bordo de La Real, la imponente galera e insignia capitana comandada por el mismísimo Don Juan de Austria. Durante la batalla, La Real embistió de frente a la nave capitana otomana, la Sultana.

En mitad del caos, el humo de la pólvora y el sangriento abordaje cuerpo a cuerpo entre ambos buques gigantes, María demostró un coraje asombroso, combatió con gran destreza utilizando un pesado arcabuz, cobrándose la vida de numerosos soldados turcos. Al quedarse sin munición o llegar a las distancias cortas, se enfrentó cara a cara con un soldado otomano y lo mató a cuchilladas.

Aunque en el frenesí de la batalla era difícil ver cada detalle, un testigo fue el soldado y cronista Marco Antonio Arroyo, que estuvo allí mismo y vivió de primera mano el enorme revuelo posterior. Al descubrirse que el valiente arcabucero era en realidad una mujer, la noticia impactó a toda la flota. Arroyo, con acceso directo a los oficiales y testigos, inmortalizó la hazaña en su crónica de 1576, Relación del progreso de la Armada de la Santa Liga, registrándola formalmente como «María, llamada la bailadora».

Lejos de ser castigada por su engaño, su bravura impresionó tanto al alto mando que Don Juan de Austria le otorgó una merced particular y le concedió una plaza oficial con sueldo de soldado en el prestigioso Tercio de Lope de Figueroa.

*Recreación moderna de María la bailadora por el ilustrador tinerfeño Juan Cairós.

7 DE OCTUBRE DE 1571, BATALLA NAVAL DE LEPANTO“Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o...
05/10/2026

7 DE OCTUBRE DE 1571, BATALLA NAVAL DE LEPANTO
“Jamás se vio batalla más confusa; trabadas de galeras una por una y dos o tres, como les tocaba. El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. Espantosa era la confusión, el temor, la esperanza, el furor, la porfía, tesón, coraje, rabia, furia; el lastimoso morir de los amigos, animar, herir, prender, quemar, echar al agua las cabezas, brazos, piernas, cuerpos, hombres miserables, parte sin ánima, parte que exhalaban el espíritu, parte gravemente heridos, rematándolos con tiros los cristianos. A otros que nadando se arrimaban a las galeras para salvar la vida a costa de su libertad, y aferrando los remos, timones, cabos, con lastimosas voces pedían misericordia, de la furia de la victoria arrebatados les cortaban las manos sin piedad, sino pocos en quien tuvo fuerza la codicia, que salvó algunos turcos”.
_Luis Cabrera de Córdoba, cronista del Rey Felipe II de España

CRÓNICA DEL FUNERAL DE DON JUAN DE AUSTRIA EN NAMUR«Le vistieron como caballero con una corona de muchas joyas en la cab...
01/10/2026

CRÓNICA DEL FUNERAL DE DON JUAN DE AUSTRIA EN NAMUR
«Le vistieron como caballero con una corona de muchas joyas en la cabeza y el collar del Toisón de oro al cuello. El alojamiento en que estaba el ejército debía de tener de cerca cosa de tres millas, muy bien atrincherado y fortificado según la orden que para ello dio Gabrio Cervellón.
Estaban todas las naciones alojadas a parte cada una en su cuartel, como es costumbre, y porque todos gozasen de la honra de llevar el cuerpo se ordeno en la manera siguiente: los caballeros de su cámara sacaron su cuerpo desde el aposento en que murió hasta la puerta de la casa y allí lo tomaron los capitanes entretenidos cerca de su persona, y le llevaron hasta el cuartel de la infantería española, que ellos y las demás naciones estaban en escuadrón, y allí le tomaron los maestros de campo y capitanes de aquella nación, y le llevaron hasta el cuartel de la caballería, que así mismo lo recibieron y llevaron hasta la puerta de Namur, donde le volvieron a tomar los caballeros de la cámara y con acompañamiento de toda la clerecía, consejo privado y magistrado, que le estaba esperando, y con ellos muchos prelados, y particularmente los obispos de Namur, Middelburque, Bolduque, Arras, le llevaron a la iglesia mayor.
Iban delante cinco compañías de infantería española y con ellos su maestro de campo Don Lope de Figueroa, todos en ordenanza, las picas y arcabuces bajos y al revés, las banderas arrastrando, los tambores y pífanos destemplados que hacían un tan melancólico y triste son, que además de la pena y pesar que todos llevaban, lo demostraban bien en los lagrimosos rostros. Seguían al cuerpo con largas lobas y capirotes el Príncipe de Parma, Octavia Gozaga, el Conde de Mansfeld y otros muchos señores, así del país como extranjeros, y caballeros de su cámara y casa.
Con esta p***a llegaron a la iglesia mayor donde el cuerpo fue depositado y le pusieron guardia de soldados, hasta que por orden de su majestad fue llevado por Don Gabriel Niño, caballero de su cámara, a España. Donde fue puesto en El Escorial con los demás príncipes sus antecesores.»

[Fuente: Historia de las Guerras Civiles que ha habido en los Estados de Flandes, de Antonio Carnero. Imagen: Litografía de Jan Luyker, "Entierro de Don Juan de Austria. Año 1699"]

01/10/2026

El 1 de octubre de 1588, Felipe II escribe numerosas cartas solicitando a contadores, nobles, virreyes, diputados generales y a numerosas ciudades como Burgos, Valladolid o Santo Domingo de la Calzada, que manden toda la ayuda material posible y se encaminen a Santander médicos cirujanos y boticarios para alimentar y sanar a los hombres de la Gran Armada que han regresado.

Mientras tanto, ese mismo día, Richard Bingham escribe a William Fitzwilliam acerca de la situación de los náufragos de la Armada en Irlanda:

«Han perecido al menos unos 6.000 ó 7.000 hombres, de los cuales han sido pasados a cuchillo desde el primero hasta el último, por mi hermano George, y en Mayo, Thomond y Galway; y ejecutados de una u otra forma unos 700 y 800 ó más, además de los que están todavía vivos».

En la cárcel de Bridewell, en ese mismo momento, un inglés anónimo escribe sobre los prisioneros españoles:

«Creo que morirán muchos otros, si no tienen quien los rescate, porque están muchos enfermos y con poco remedio; y si bien reciben buenas limosnas de los italianos que se encuentran acá, ellos son tantos que les toca poco a cada uno».

Fuente: PRO, SP, Ireland, C###VII. 1. I y AGS, E-Francia, leg. K-1567-137.
Imagen: Estudio académico del natural. Joaquín Sorolla,
1887. Museo de Bellas Artes de Valencia.

30/09/2026

Contrario a lo que se piensa, los tlaxcatecas les dieron guerra a los castellanos, antes de forjar su alianza tuvieron varios enfrentamientos donde les causaron muchas bajas. Es bastante errado creer que su alianza con ellos fue en cuanto los conocieron.

He aquí algunos testimonios de dichos enfrentamientos y de como eran vistos por los castellanos.

"y tenían espadas de dos manos, rodelas, lanzas y penachos, y las espadas son de pedernales, que cortan más que navajas, puestas de arte que no se pueden quebrar ni quitar las navajas, y son largas como montantes, y tenían sus divisas y penachos...
Y quisieron tomar a algunos dellos (tlaxcatecas); mas defendiéronse muy bien, que con los montantes y sus lanzas hirieron los caballos...
viene muy de presto y con gran furia un escuadrón de tlascaltecas, que estaba en celada, de mas de tres mil dellos, y comenzaron a flechar en todos los nuestros de a caballo, que ya estaban juntos todos, y dan una refriega..." Bernal Díaz del Castillo

"Era gente muy lucida y bien armada, como ellos acostumbran, aunque venían pintados con achiote y jagua, que mirados al gesto parecían demonios. Llevaban grandes penachos, y campeaban a maravilla; traían hondas, varas, lanzas, espadas, que aquí llaman bisarmas; arcos y flechas sin hierbas: llevaban asimismo cascos, brazalates y grebas de madera, pero doradas o cubiertas de pluma o cuero. Las corazas eran de algodón, las rodelas y broqueles muy bien adornados, y no poco fuertes, pues eran de palo y cuero recio, y con latón y pluma; las espadas, de palo y pedernal engastado en él, que cortan bien y hacen mala herida. El campo estaba repartido por sus escuadrones, y cada uno de ellos con muchas bocinas, caracolas y atabales, que sin duda era digno de mirar, y nunca españoles vieron junto mejor ni mayor ejército en indias desde que las descubrieron." Francisco López de Gomara.

Ilustración de The Art of Pedro Rafael Mena.

CAPACETE DEL REY FELIPE IV REGALO DE SU TIA ISABEL CLARA EUGENIALos monarcas españoles de la Casa de Austria no solo gob...
26/09/2026

CAPACETE DEL REY FELIPE IV REGALO DE SU TIA ISABEL CLARA EUGENIA
Los monarcas españoles de la Casa de Austria no solo gobernaban la península, sino que ostentaban con gran orgullo el título de Duques de Borgoña y controlaban los territorios de Flandes. Cuando un nuevo soberano ascendía al trono, era una práctica habitual que los estados de las provincias flamencas o los altos gobernadores locales le rindieran homenaje encargando obras maestras de la armería local como regalo de coronación o lealtad.

Así en el año del ascenso al trono de Felpe IV, los gobernadores de los Países Bajos del Sur eran su tía, la infanta Isabel Clara Eugenia, junto a su esposo el archiduque Alberto de Austria, lo cuales enviaron suntuosos conjuntos armeros desde Flandes hacia la corte de Madrid. Un ejemplo de ello es este capacete repujado en oro atribuido al genial y reputado platero y armero borgoñón François Le Gras, quien trabajaba en la corte de Bruselas.

El capacete está forjado en acero pulido, pero su superficie fue totalmente recubierta mediante un profuso trabajo de repujado, cincelado e incrustaciones de oro fino. El diseño muestra un exuberante patrón "all'antica" repleto de intrincados motivos vegetales, roleos de hojas de acanto y ricas flores que cubren tanto los gajos de la copa como la totalidad del ala curvada.

A diferencia de la gran mayoría de los cascos de la época que se decoraban mediante grabados planos al aguafuerte, esta pieza fue batida e inflada desde el interior. El artesano golpeó el acero templado en frío milímetro a milímetro para crear relieve hacia afuera en los motivos florales y los suntuosos roleos de hojas de acanto que cubren la pieza por completo.

Para lograr ese brillo áureo tan denso que resalta sobre el fondo oscuro, se empleó la técnica del dorado al fuego (o amalgama de mercurio). Se aplicaba una mezcla de oro pulverizado y mercurio sobre el acero; al calentar el casco, el mercurio se evaporaba (un proceso sumamente tóxico para los artesanos) dejando el oro puro fundido e integrado químicamente en los poros del metal, lo que garantiza su durabilidad por siglos.

La copa del capacete está forjada en una sola pieza de hierro y dividida visualmente en gajos o costillares curvos que convergen en la cima. El ala, ancha y profundamente arqueada, está diseñada siguiendo la moda de gala de los capitanes de las guardias reales de la época.

Este deslumbrante capacete de Felipe IV, clasificado bajo el número de catálogo A.417, se encuentra en la Real Armería de Madrid.

24/09/2026

Entre los días 21 y 23 de septiembre de 1588, el grueso de navíos que acompañaban a Medina Sidonia, en número de unas 50 naves, regresa a puertos peninsulares. El mismo día en el que el duque entra en el puerto de Santander, escribe a Felipe II:

«Navío ha habido de los que han entrado aquí que han pasado catorce días sin beber gota de agua. En la capitana se me han mu**to 180 personas de enfermedad, y de cuatro pilotos que tenía, los tres dellos, y toda la demás gente enferma y mucho, y de mal contagioso y de tabardetes; y toda la gente de mi servicio, que eran como 60, se me han mu**to y enfermado, de manera que con sólo dos me he hallado. Sea Nuestro Señor bendito por todo lo que ha ordenado».

A sus 38 años, el duque ha vuelto con el pelo cano y aparenta ser un anciano.

Fuente: AGS, Armadas y Galeras, leg. 455-518 y 519.
Imagen: «Vaisseau de guerre espagnol». Siglo XVI. Colección Museo del Louvre, París.

LAS DEUDAS DE CARLOS QUINTO A SU FALLECIMIENTO«El pesar que tengo de haber puesto los reinos y señoríos que os tengo que...
22/09/2026

LAS DEUDAS DE CARLOS QUINTO A SU FALLECIMIENTO
«El pesar que tengo de haber puesto los reinos y señoríos que os tengo que dejar en tan extrema necesidad, que sólo ella, y por no dejaros menos de la herencia que heredé, me fuerza a hacer este viaje, porque si nuestros vasallos no nos sirven mucho no se como podremos sostener la carga. La Hacienda quedará tal que pasaréis gran trabajo, porque veréis cual corta y grabada queda ahora».

·Instrucción del Emperador Carlos V a su hijo Felipe II.

La deuda del Emperador en el momento de su fallecimiento a corto plazo alcanzaba 7 524 000 ducados (consignados sobre los ingresos de 1557 a 1560: 5 224 000 ducados; consignados sobre los ingresos de 1561 a 1566: 560 000 ducados; sin consignar: 1 740 000 ducados), los gastos aplazados en 1556 sumaban 1 027 200 ducados y los gastos ordinarios previstos hasta 1560 otros 4 086 200 ducados, de manera que se necesitaban 12 637 400 ducados sobre unos ingresos muy precarios.

Más de 5,78 millones de ducados de la deuda a corto plazo ya estaban comprometidos (consignados) sobre los ingresos de los años futuros (hasta 1566). Esto significaba que antes de recibir los impuestos y la plata de América de los siguientes años, ese dinero ya pertenecía legalmente a los banqueros (como los Fugger o los Welser), dejando a su sucesor, Felipe II, prácticamente sin liquidez operativa.

Los 1 740 000 ducados sin consignar representaban deuda flotante sin garantías reales de cobro, lo que disparaba los intereses y destruía el crédito real.

Con unos ingresos ordinarios anuales de la Corona de Castilla que rara vez superaban los 2 o 3 millones de ducados netos en esa época, requerir más de 12,6 millones de forma inmediata provocó que Felipe II tuviera que declarar la bancarrotas del Estado (suspensión de pagos y posterior conversión de la deuda a corto plazo en juros o deuda consolidada a largo plazo).

Ya que exigir 12,6 millones de forma inmediata, con unos ingresos ordinarios anuales de 2 o 3 millones de ducados, significaba que el Imperio debía gastar el equivalente a 4 o 5 años enteros de recaudación fiscal solo para cubrir los vencimientos inmediatos y los gastos corrientes previstos.

El balance final del reinado del Emperador es una paradoja histórica: el hombre que gobernaba el imperio más rico y extenso del planeta, con acceso a las minas de plata de Potosí y Zacatecas, falleció dejando a su Estado completamente arruinado y dependiente del crédito extranjero.

* Túmulo de las honras fúnebres del Emperador Carlos V celebradas en San Benito de Valladolid, grabado de Juan Cristóbal Calvete de Estrella.

21/09/2026

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