02/08/2026
No regalo flores. Me dan alergia, literal. Son caras y duran apenas unos días con agua en un vaso. Están mejor en el campo. Como las vacas.
Aun así, me fascina que se vendan, que se compren, que se regalen. Que exista toda una economía alrededor de algo que dura días en remojo.
Frente a mi estudio, en una casa baja, había una maceta con flores marchitas. Casi fosilizadas. Hace poco las sustituyeron por unas de plástico.
Me horrorizan.
Prefiero las flores muertas. Al menos vivieron.
Quizá por eso llevamos flores a nuestros mu***os.
Cuando paso por una floristería pienso en Magritte y en Frida. Me los imagino discutiendo.
Frida pinta flores para que no mueran.
Magritte sonríe y responde que una flor pintada no es una flor.
Hay días en los que estoy con Frida y creo que pintar puede vencer al tiempo.
Y otros en los que estoy con Magritte y sospecho que todo esto no deja de ser una representación.
Pero, incluso entonces, sigo pensando lo mismo que delante de aquel balcón.
Es mejor haber sido una flor que parecer una para siempre.