01/05/2026
UNA DE LAS ESCUELAS QUE HA DEJADO EN EL SIGLO XX MÁS LEGADO EN EL TEATRO DEL MIMO
Marcel Marceau, sin duda es una de las principales figuras del Mimo y del Teatro del Gesto del siglo XX, especialmente es el renovador del Mimo de Style y como no una sus grandes fuerzas poéticas, la ilusión y la metamorfosis, que es la huella que se extiende en el planeta con su legado Escénico.
Durante una cincuentena de años ha difundido, tras la máscara de su Pierrot moderno, de su personaje universal Bip, influencia evidente de Charles Caplin instaurando la Pantomima de Ilusión, con la que desarrolla una fuerte innovación en el mundo del mimo.
Crea la Escuela Internacional de Mimodrama de París, una de las más importantes del planeta en la formación de actores mimos, que permanece formando intérpretes y creadores del arte del mimo durante una veintena de años.
En esta escuela diseña una pedagogía que se especializa en el Arte del Mimodrama, para ello cuenta con los discípulos más reputados del padre del mimo contemporáneo, Étienne Decroux.
En relación a la pantomima toma como referencia el legado interpretativo de Charlie Chaplin llevándolo al teatro, en el arte del mismo Style coincide con los principios de Jean Louis Barrault, además de considerar todo el teatro físico desprendido de las culturas orientales.
Cuenta con Peter Brook y George Goiron para el arte de la interpretación teatral literaria, aplicando los principios de rito y puesta en escena dinámica.
La danza Clásica, la Danza Jazz, la acrobacia, la esgrima, el batón, las artes orientales, El atelier de creación teatral y puesta en escena, el laboratorio de creacion e investigacion que lleva a cabo en su seno, son algunas del resto de las materias que se impartían en este centro de la mano de maestros considerados en el panorama internacional.
Marcel Marceau catalíza en su pedagogía las diferentes influencias mediterráneas, orientales y de origen americano que terminan de construir un sistema de aprendizaje en el que el cuerpo es el protagonista, y donde la poética que se desprende de sus imágenes nos conduce a un universo más allá de las palabras, un arte desnudo que instala solo su herencia sobre el movimiento y la actutud metaforica del propio cuerpo, un rito conducido por la esencialidad y la imaginación de los aspectos abocados al imaginario colectivo, y en la trascendencia del acto teatral y la metamorfosis expresiva del mimo.
Poner en cuestión la trascendencia artística pedagógica y de investigación de esta figura, indicaría una insensible y evidente incultura sobre el legado teatral del siglo XX y su ausencia entre las figuras del arte escénico de este siglo demuestra una evidente incapacidad de reconocer la esencia de un arte y su legitima existencia.
Jose Piris Pereda