08/01/2026
El Día de los Reyes, exactamente cincuenta años después de la muerte de una de sus hermanas, mi abuela se fue a los 101 años. Ya tenía derecho a descansar.
Le gustaban los perros, el café con dos cucharaditas de azúcar, hacer punto hasta que la vista se lo permitió, estar rodeada de la familia, hornear pasteles y cantar “Kluseczki z miseczki” mientras cocinaba unos ñoquis de patata. Tomaba muchas infusiones de hierbas, su rutina era ir a misa, pero también ver: Amor, gloria y belleza, hasta que en el capítulo 1089 uno de los protagonistas resucitó. Entonces mi abuela comentó que solo Jesucristo tenía derecho a eso… y dejó de verla.
Vivíamos en la misma casa. Para mí fue como una segunda madre. Nos cuidaba de muchas maneras: cocinando cosas ricas para sus nietos, asegurándose de que siempre hubiera algo dulce, haciendo compota casera de ruibarbo, pero también vigilando que mi hermano y yo saliéramos a la misa (mientras nosotros, vencidos por la pereza, nos escondíamos en el armario). Tenía una paciencia infinita como público: le tocó escuchar muchas canciones cantadas por mí y por mi hermana, sin quejarse jamás. Esto si, su deporte favorito era quejarse de mi abuelo ;). Cuando ya desde España le llamaba y preguntaba como estaba, siempre me respondía: “ya sabes, como estan las cosas con tu abuelo” :).
Le tocó vivir entre dos siglos, dos sistemas políticos y una guerra mundial, cuyo final pasó en campos de trabajo soviéticos en Siberia. Fue la única vez que salió al extranjero. Nacida en 1924 en una familia de siete hijos, conoció los primeros años de la independencia polaca (tras dos siglos de la ocupación), hasta 1939, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial. No pudo ni siquiera terminar la escuela primaria.
Fueron años durísimos. Uno de sus hermanos murió en la batalla de Normandía, utilizado como carne de cañón por los n***s. Al terminar la guerra, los rusos la detuvieron en la calle y la llevaron a Siberia. Junto a miles de personas viajó durante más de una semana en trenes destinados al transporte de animales hasta llegar a los campos de trabajo soviéticos (los Gulag)...
Mi abuelita se fue. Pero una parte de ella esta profundamente en mi ❤️