31/03/2022
en su habitación del 24/03 - 18/04 presentando su instalación “Escenario Cero”
Movemos suciedad de unos espacios a otros persiguiendo hacer del hogar un espacio impoluto, museístico, casi clínico. Montañas de polvo, suciedad, partículas de territorio ordenadas en montículos, son descartadas, desordenadas de nuevo. Limpiar es cambiar de sitio y el polvo se considera siempre en desorden, incluso cuando está en equilibrio, ordenado y en fila, en el momento previo a recogerlo.
La limpieza es un ritual doméstico que produce inmediatamente un nuevo punto de partida tras haber terminado su ejecución, asegurando una estabilidad en su posibilidad de recomienzo. La limpieza combate así al paso del tiempo, no en la apariencia de las superficies sino en su continua performatividad.
Para evitar la fracción infinita de las cosas, las envolvemos en plástico. Contenemos nuestros objetos, individualmente o en grupo, en bolsas y envases transparentes, finos o metálicos. Este gesto condensa la materia dejando su apariencia a la vista aunque nos separa del material por una fina capa protectora. ¿Nos protege a nosotres de su textura, de su naturaleza, de su suciedad?¿o protege al objeto de su infinita división a causa de nuestro tacto?
Nos separamos de lo sucio, de lo previo, de las materias primas de la tierra y de la harina, de lo material. Queremos nuestros objetos puros, sin rastro de donde vienen; con una capa superficial plástica que no nos ensucie la yema de los dedos, ni notemos su textura rugosa y poluta. ¿O son las manos las que ensucian al objeto?
Esta exposición trata de explorar y entender la limpieza como práctica artística. La limpieza como maniobras de ausencia de cualquier rastro de lo otro, del exterior, de polvo o migas, en el interior. Y, sobre todo y lo más fascinante, la limpieza como acto de reconocer los objetos, por su mantenimiento, de su textura, de su piel.