20/08/2026
En este impresionante molino en Aarschot, Bélgica, tuvo lugar la primera actuación de Alberto como Alberto Cortez de figura principal a finales de 1960. Les dejó este relato escrito por él en donde cuenta la peripecia hasta llegar allí. Es un poco extenso pero merece la pena.
🖊️Total que partí el 2 de julio de 1960 en un barco con bandera francesa llamado Provence que a las seis de la tarde levó anclas en Dársena norte y enfiló rumbo a Montevideo, primera escala de un viaje que nos llevaría al puerto de Génova después de una travesía de 22 días. Durante el largo viaje realizamos los ensayos pertinentes y al arribar a nuestro destino teníamos el espectáculo montado y bien ensayado.
Del puerto de la ciudad italiana nos dirigimos de inmediato a la estación de trenes donde abordamos un convoy que partió rumbo a Bélgica. Después de una noche entera de viaje, los andenes de una estación lejana y naturalmente desconocida nos indicaban desde un cartel que estábamos en Antwerpen, que es el nombre flamenco de Amberes.
Nos ubicaron a todos en una casa bastante grande y cómoda en la Avenida Belguelei en pleno centro de Amberes. Un par de días después de llegar nos metimos en un autobús que nos trasladado a Knokke le Zoute, una ciudad vacacional vecina de Ostende frente al Canal de la Mancha. Al día siguiente debutamos con el Argentine International Ballet & Show, llegado directamente de Buenos Aires, en un teatro cuyo nombre no me viene hoy a la memoria.
Al llegar pudimos apreciar en las calles algunos tímidos carteles anunciando nuestra presencia en la costa belga. Y por supuesto aquella magra publicidad no fue suficiente para convocar a la gente, el teatro registró un absoluto vacío o casi, pues los asistentes no llegaban a llenar un par de filas de butacas. O la publicidad fue insuficiente o el "Argentine international ballet and show" no había despertado el interés que suponían y esperaban los empresarios. Mal empezaban las cosas para aquella "troupe". Mal aunque para mí, no tanto, pues el destino quiso que entre los escasos asistentes hubiera un productor de discos llamado W***y van den Steen quien al finalizar la representación me visitó en el camerino y me propuso grabar un disco para Moonglow Records, compañía de la que era productor. Negociaron los empresarios con él y cuatro días después en los estudios Decca de Bruselas grababa mi primer disco en Europa. El repertorio escogido eran una serie de canciones populares en Argentina: El Sucu Sucu, Sabor a mí, Las palmeras y Un día de sol.
Después de la grabación los señores Jurman y Helman decidieron seguir viaje a Alemania, en Bélgica no veían muy claro el panorama. La verdad es que aquellos empresarios eran dos judíos inexpertos y aventureros que pensaron que se comerían el mundo contratando un espectáculo exótico para el público europeo y nos embarcaron a todos en esa locura. Con esto quiero dar a entender que las cosas fueron de mal en peor y nuestro panorama era tan oscuro como la posibilidad de regresar a Buenos Aires, los pasajes de regreso no existían y si alguna vez existieron seguramente los devolvieron para poder pagar vagamente los salarios y darnos de comer y dormir. En Alemania recalamos en Köln (Colonia) en un tan barato como pequeño hotel. Reconfortaba visitar la catedral gótica, única en el mundo y participar de tanta belleza. Tampoco en este país las cosas fueron mejor, no se encontraba trabajo por ningún lado y los recursos se iban agotando. Un día descubrimos que los empresarios se habían esfumado y allí nos quedamos tirados y librados a una suerte de milagro que nos devolviera a nuestro país. Helen Bunten era manager de una empresa de espectáculos que había proporcionado el único contrato que tuvimos en aquel país. Hugo Díaz, responsable de nuestro grupo asumió su compromiso y empeñó algunas joyas que llevaba su mujer para darnos de comer. Helen Bunten enterada de nuestra situación un día nos invitó a almorzar en su casa precisamente cuando el hambre comenzaba a ocuparse de nosotros. Aquel almuerzo fue un festín que no sabíamos cómo agradecer. En un arranque, durante la sobremesa, me atreví a solicitar un último favor a Madame Bunten, con la certeza que nuestro próximo destino era el consulado argentino más cercano para solicitar hacer uso del derecho a la repatriación, derecho constitucional de los argentinos, sin esperar milagro alguno.
El favor que solicité fue que nos permitiera realizar una llamada telefónica a Amberes con W***y van den Steen como último recurso, por si hubiera sonado la flauta. Para nuestro regocijo, la flauta había sonado, W***y nos confirmó que el disco era un éxito y que estaba llegando al número uno de las listas de discos más vendidos en Bélgica y que por favor volviéramos enseguida donde tendríamos trabajo de sobra. El milagro se había consumado.
Para adquirir los billetes de tren empeñamos lo último que nos quedaba, yo un anillo que me había regalado mi padre y que era sagrado para mí. Hugo las últimas joyas de su mujer más un reloj Zenit con algo de oro que llevaba en su muñeca. Con esta última recaudación y muchas esperanzas volvimos a ver el cartel de Antwerpen después de un par de horas de viaje. En los andenes de la estación nos esperaba W***y y de inmediato nos instó a subir en un par de vehículos llevándonos a una población llamada Aarschot, en pleno corazón de Bravante. Jules Nijs (se pronuncia nais) nos recibió en la puerta de su local "Witte Molen", un gigantesco molino de viento a cuya amplia base habían transformado en sala de baile y espectáculos.
Nos hospedamos en unas cómodas habitaciones que disponían en la torre del molino. Nos parecía estar viviendo un sueño. Supongamos que esto sucedía un martes, al siguiente fin de semana Jules había previsto nuestro debut en el Witte Molen. Para entonces ya no era el Argentine International Ballet & Show, sencillamente Alberto Cortez y su grupo. Mi inglés de aquella época era lamentable, digamos tarzanesco, pero el suficiente para hacerme entender y presentar canciones. Aquella primera actuación como solista en Bélgica tuvo consecuencias fundamentales para mi vida, allí conocí a la mujer que ocupa mi corazón desde entonces, me refiero a quien más tarde se convertiría en mi esposa.