17/10/2025
Si le diera la vuelta al número, volvería a mis 25, y no me alcanza la memoria tan a largo plazo. Nunca he tenido memoria cronológica: la huella de mi vida tiene su origen en lo emocional. Sin embargo, sé que a esa edad aún era libre, o eso creía yo: no me había casado, no había firmado hipoteca, no había parido. Llevaba 4 años trabajando en el mismo lugar en el que lo hago ahora, y por las fotos que conservo de aquella época parecía disfrutona.
Seguía abusando del color negro en mi vestimenta y tenía el pelo como un nido de caracacholas, que no sé muy bien lo que es, pero es algo que me decía mi padre cada vez que me veía pasarme la palma de la mano por la coronilla en sentido circular para darme volumen y salirme un poco del redil de lo normal, en términos de estética capilar, vaya. Era un gesto del estilo de Luis Miguel, el cantante, cuando hacía lo propio con una mano mientras con la otra sujetaba un micrófono y de repente es como si las notas de su voz, sus emociones o vete tú a saber el qué, le bulleran en la cabeza y quisiera liberarlas despeinándose. Seguro que los de mi época recordáis ese gesto.
No sé cómo imaginaba que sería mi vida cuando el 25 diera el giro y se convirtiera en 52, pero no creo que fuera como es ahora. Soy más consciente, desde luego, de que habita en mí la chiquilla que notaba que se ahogaba sin saber que eso era ansiedad y sin saber que la producía el que me sentía ya desde pequeña, diferente. Supongo que es más fácil vivir cuando no percibes anormalidad, cuando no pesa como una losa la mochila de esas diferencias que solo están en el modo de sentir. Ahora, a mis cuarenta y doce, al menos sé que es ese el origen. Sentir como modo de vida no elegido, percibir más allá de lo que se ve, apreciar los sabores, los olores o el roce, hasta un extremo incomprensible para la mayoría. Sentir como si esa capacidad fuera el vehículo que me trasporta a territorios ingobernados e ingobernables, lugares maestros en los que la verdad viaja en bussiness class y no hay espacio para lo mundano.
(sigue)