Café con Leche

Café con Leche El sonido de la lluvia... Olor a tierra mojada... Párpados que se rinden... Y café, sobre todo caf

11/09/2022

Yanira. (P.II)
Así continuó durante un rato, ensimismada en todas esas sensaciones que le provocaba, hasta que su propio reflejo desdibujado en el cristal le sobresaltó e hizo que volviera a centrar su vista en aquellos papeles, mientras su respiración entrecortada y su corazón acelerado volvían a la calma en medio de un mar de pensamientos alborotados y desordenados por los que se decía a si misma que no podía ser.
Yanira tenía el pelo corto, fruto de un cáncer que sufrió años atrás y que hoy había quedado como marca permanente de la guerrara que fue, y que era. Sin embargo, ese reflejo...
Intentaba no pensarlo, y leía por encima cada una de las hojas intentando ponerlas en orden. Sin embargo, y como una alarma intermitente que le laceraba cual advertencia de algo, ese pensamiento volvía una y otra vez. Ese reflejo... Esa melena...
Pensaba para si misma que debió tratarse de algún elemento que aleatoriamente colocado a su alrededor conformó esa ficticia imagen, y así, intentaba proporcionarse la calma que no sentía.
Continuará...

11/09/2022

Yanira estaba desconcertada, habría jurado que dejó las ventanas cerradas antes de marcharse a su aburrido trabajo. Para su mala suerte, durante la noche, mientras ella limpiaba en aquel edificio de oficinas, se había desatado una tormenta y lo que ella visualizó en su trayecto de vuelta como una fantástica mañana de descanso y relax, se le escurrió entre los dedos nada más girar la cerradura y abrir la puerta de su vivienda.
Ahora tocaba seguir limpiando y recoger aquel destrozo que las inclemencias del tiempo y su despiste habían formado. Estaba tan agotada que no sabía por donde empezar, así que trás cerrar todas las puertas y ventanas mientras se recriminaba a si misma aquel olvido del que ni siquiera era consciente, decidió que comenzaría por ordenar la cantidad ingente de papeles, libros y documentos varios que habían terminado esparcidos por todo el salón.
La tormenta de la noche anterior dió poca tregua y a media mañana, de un momento a otro, el cielo se oscureció de nuevo y comenzó a descargar con fuerza. Era una de esas tormentas que tanto gustaban a Yanira, de gotas robustas, de oscuridad rota solo por instantes de ruido atronador. Le parecía que tenían una mezcla inigualable de nostalgia y presagio.
Yanira se levantó cargando aún en la mano unos pocos papeles por ordenar, y apoyando su sien en el cristal de la ventana contempló sonriente unos cuantos relámpagos. Le fascinaba ver esa demostración de fuerza. Ella, una maniática del control, disfrutaba sobremanera de aquel poder incontrolable de la naturaleza, de cómo con cada destello el juego de luces y sombras creaba figuras grotescas que aparecían y desaparecían, que parecían moverse por la estancia.

05/09/2022
29/08/2022

3. Por lo demás, te deseo que disfrutes del viaje, creo que logré vencer todos los monstruos con los que me encontré, están encerrados en jaulas enormes, por favor, no las abras, por muy inofensivos que te parezcan. Si por casualidad te cruzas con una hermosa dama, ignora su presencia, no le hables, ni escuches, y sobretodo, no la mires a los ojos. La conocí hace ya muchos años, me visita de vez en cuando, y en ocasiones la he visto visitar a otras personas. Tiene diversos nombres, y diversas formas, solo deseo que no te encuentre, a ella no pude vencerla y aún acuso de las heridas que me causó.
Disfruta del paisaje, por momentos, se vuelve hermosamente indescriptible. Hay un pequeño recoveco, en la parte izquierda del camino, justo antes de llegar a un gran descenso. Es mi biblioteca privada. En ella hay diversidad de libros que contienen todas aquellas cosas importantes que he aprendido con cada paso; hay uno de sueños, sobretodo contiene aquellos que tengo por cumplir; hay otro de memorias, para no olvidar las cuestiones importantes; los hay en blanco también, son para todo aquello que ojalá me quede por vivir; están los de las grandes conversaciones con personas inmensas que me aportaron aliento en mi recorrido; y en fin, otros tantos que tu mismo podrás ojear si decides parar un rato. Yo de vez en cuando vuelvo, y repaso algunas páginas, o incluyo algún libro nuevo.
Por último, y antes de entregarte tus billetes de ida y vuelta, déjame decirte, que habrá muchas cosas que te sorprendan y otras tantas que ni en tus peores pesadillas hubieras imaginado; pero ante todo ello, sonríe con lo hermoso, lo demás guárdalo en un rincón de tu pecho, por si en algún momento has de juzgarme, lo hagas desde ahí, desde mis pasos y mi camino, que tan distintos son de los tuyos...

29/08/2022

2. Hay un par de lugares muy hermosos, y unas cuantas personas que no dudarán en darte agua si tienes sed. Las reconocerás porque rasgué un pedazo de sus ropajes para llevarlas siempre conmigo. He de advertirte también, que hay otras tantas con las que puedes cruzarte a las que es mejor no te dirijas, son astutas y engañosas, y aunque te regalen la mejor de sus sonrisas y las más dulces de sus palabras, solo buscarán engañarte, confundirte, que te pierdas en el camino, e incluso puedes salir herido de muerte. Las reconocerás porque están junto a un lago, hecho de las lágrimas que me hicieron derramar.
Hablando de muerte... Puede que la veas varias veces a lo largo del camino, no te preocupes, pero sobre todo no esperes un ser oscuro de túnica negra y guadaña, la muerte solo es así en los cuentos para niños. Puede que te asuste, porque aparecerá tras de cualquier arbusto cuando menos esperes, pero tranquilo, nos conocemos bien, tú tan solo se amable, devuelve el saludo y sigue avanzando, ya se fueron con ella muchos seres queridos antes de tiempo, no vayas tu también a aceptar su invitación.
Si encuentras pedazos de una parte de mi alma esparcidos por ahí no los recojas, a menos que vayas a cuidarlos. Si no, déjalos donde están, ya volveré a cubrirlos, que a veces cuando desde lejos echo la vista atrás veo grandes remolinos de viento que los desentierran.
Antes de que partas debo recomendarte también que lleves una linterna. Hay un par de cabañas hermosas durante el recorrido, pero siempre se me olvida que debo devolverles la luz.
En el mapa he marcado en negro varias encrucijadas que encontrarás en tu avance, la dirección que has de seguir está señalada con un corazón en una tablilla, espero no se hayan borrado.

29/08/2022

Hoy deseo hacerte un regalo, por unas horas, por un rato... Espero lo aceptes, es un regalo importante, y espero lo cuides el tiempo que permanezcas en él.
Es una invitación, a recorrer el camino que yo he recorrido.
Tranquilo, seré buena, te dejaré un mapa con cruces en rojo para señalizar aquellos lugares donde acecha algún peligro, donde te espera algún mal, algún temor, o algún rasguño; pues mi intención no es otra que el que comprendas, que los árboles del paisaje de los que tu disfrutas tal vez para mi, en algún momento, fueron gigantes enormes que proyectaban sombras aterradoras.
Quizá te parezca que son demasiadas, y ya desde el inicio, las zonas marcadas, y no descarto que tu innata curiosidad te lleve a querer ojear algunas de ellas. Puedes hacerlo, después de todo no puedo darte una invitación a solo una parte, pues ello solo generaría en ti un juicio sesgado, el mismo que pueda tener cualquier otra persona cuyo camino y el mío se crucen o hayan cruzado por un instante. Rompería del todo con la finalidad de este regalo.
Te daré también el don de volar, para que no tengas que pisar mis mismos pasos, para que no tropieces donde yo tropecé y arañé mis rodillas, para que el polvo del camino no ahogue tus pulmones y la zarza no te enrede los tobillos. Así tu recorrido será más rápido y más liviano.
Podrás detenerte dónde gustes, eso sí, no desordenes mi cosas, aunque a ti te parezca que no están donde debieran, están ahí porque en algún momento del camino me desprendí de ellas para descargar peso y poder seguir avanzando. En ocasiones, el equipaje pesa tanto, que debes elegir. ...

09/08/2022

NO LA AMABA (P.III)
Volviendo la vista atrás esa debió ser la gota que colmó su vaso, o su estanque, pues parecía infinito el tiempo que estaba dispuesta a estar recogiendo las migajas de mi cariño.
En ese momento comprendí que no sólo no la amaba, si no que comenzaba a despreciarla y, en cierto modo, a culparla de la situación.
Al verla así vestida no pude contener la carcajada. La se*******ad brillaba por su ausencia, y a cambio, el derroche de maquillaje mal aplicado le proporcionaba una mezcla entre pr******ta barata y payaso de circo, y pasadas esas carcajadas iniciales no pudo sino generar en mi ciertas sensaciones entre el asco, la pena, el rechazo más absoluto y un punto de odio.
No puedo recordar bien como sucedió todo, fue rápido, inesperado incluso para mi, pero cuando se arrodilló a mis pies jugando con el cinturón de mi pantalón el único deseo que me provocó fue el de abofetear su cara y patear su estómago. Eso si me provocó placer. Tanto, que me la follé allí mismo mientras ella seguía llorando y con dificultades para respirar. .. Continuará

09/08/2022

NO LA AMABA (P.II)
A veces me descubría con la mirada perdida en una mancha en su camiseta -me comenzó a crispar que casi nunca se arreglara- mientras ella me contaba mil anécdotas, hasta que percibía que ni siquiera la escuchaba. Lo intentaba, pero no podía, el tono de su voz que tiempo atrás me resultó la mejor de las melodías para abstraerse del desencanto de la falta de armonía de su cuerpo, era ahora monótono y aburrido, como el desagradable ruido de motor de un coche viejo que a los pocos kilómetros tu mente hace desaparecer. Ella sin más me devolvía una medio sonrisa condescendiente y lo atribuía a mi largas horas de trabajo.
Al principio, cada día, repetía un te amo para ella, pensando que así engañaría a mi propia mente, a mi propio corazón. En el fondo, solo a ella engañaba, al menos durante algún tiempo; a mi, por otro lado, cada vez me resultaba más complicado mirar sus ojos y repetir aquellas palabras, así comencé a dejarlas caer como quien saluda sin más al pasar por una estancia, a aprovechar los pocos momentos de s**o en la oscuridad para imaginar que era a otra a quien se lo decía, finalmente me limitaba a ponérselo en el espejo del baño tras la ducha o a decírselo con flores más a menudo de lo que a mi economía le gustaba, algo que durante meses ,me mantuvo en el pódium del marido romántico.
Clara debió percibir poco a poco que mi conducta se volvía extraña. Ahora pienso que debía amarme mucho, sólo ello me parece poder explicar por qué seguía excusando todos mis desplantes y mi cada vez mayor distancia con ella. Sus esfuerzos por agradarme y sentirme más cerca cada día eran mayores. Pasaba horas en la cocina preparando mis comidas preferidas, me hacia pequeños regalos sorpresa, incluso alguna vez intentó provocar mis más bajos instintos esperando ataviada con un picardías mi llegada a casa... Continuará

28/07/2022

NO LA AMABA (P.I)
No la amaba, lo siento, en verdad no la amaba. Era su compañero, su amigo, y viceversa, pero ciertamente no la amaba.
Desde que la conocí, deseé amarla, desee que cada poro de su piel me hiciera amarla. Reconozco que sentía una gran atracción hacia su mente, me generaba curiosidad esa forma suya de hilar un tema tras otro. Me divertían sus inesperadas carcajadas, pocas, pero despertaban en mi esa alegría de cuando uno era niño y reía sin condicionantes por cualquier cosa, esa blanca inocencia que en algún momento perdí por el camino, volvía a mi fugazmente cuando la escuchaba reír. Quise enamorarme, lo prometo, quise amarla con todo mi ser y que ella sintiera que nadie más podía mirarla con los ojos más repletos de amor que yo. Lo intenté, aun cuando su cuerpo no me atraía y me resultaba difícil no distraerme pensando en las imperfecta composición de su rostro, pensé que con el tiempo eso pasaría. Me decía a mi mismo que no podía ser tan superficial, que después de todo, eso solo era un envoltorio y ella tenía el corazón más hermoso que poder envolver.
Aun recuerdo el día en que la conocí. Su pelo desaliñado, sus uñas sin arreglar, y ese pantalón con demasiados lavados que si bien poco tenía que insinuar, era nada lo que le favorecía. Y lo intenté, antes de salir corriendo, intenté guardar en mi retina su mirada, una mezcla entre inocencia y picardía, entre inteligencia y bondad, que tintineaba en sus pupilas, mientras me repetía una y otra vez, que debía mirar más allá del aspecto.
Y lo hacía, creerme que lo hacía, que veía todo lo demás y que, aun con sus defectos, yo pretendía amarla. Me esforzaba día tras día en concentrar la atención en aquello que despertó mi interés, en obviar esas canas que comenzaba a aclarar su cabellera y que nunca teñia, me obligue a obviar que su risa con el pasar de los meses empezaba a tornarse estridente, y que sus conversaciones ya no me resultaban tan amenas...
Continuará...

19/07/2022

Se mira las manos, ajadas y envejecidas, de días y años, de horas, de vida dedicado a su tierra. Se mira las manos, marchitas, y ennegrecidas del polvo, del tizo y del campo. Manuel se mira las manos escondiendo su rostro al cielo, entrelaza los dedos y juega recordando su juventud a girar sus pulgares...
Entre los extremos inviernos y los duros veranos se le ha pasado la vida, como a su padre, como a su abuelo antes que a él, entre la hoz y los aperos, y el sudor que otrora regara sus huellas se mezcla hoy con la salitre de las lágrimas que arañan los surcos de su cara. En el suelo, muerte y cenizas...
Porque su tierra llora, y Manuel llora con ella, porque el verde de sus campos y el trino de sus pájaros muere entre las llamas. Manuel llora porque se quema la zarza, la jara, y su alma. Porque en este rincón olvidado sus arrugadas manos han sido amarradas para que nada pueda, para que nada haga, sin cadenas sin correas, más solo con la palabra de quien puede, dispone y manda, que Extremadura se quema, déjela usted que arda!
Manuel se mira las manos, Manuel cierra los ojos y junto a su tierra clama.

FB. V.

14/07/2022

Él la miraba como siempre, frente a frente, buscando la profundidad de sus pupilas, ese acuífero inmenso en el que gustaba de sumergirse y bucear.
Ella, sin embargo, lo miraba ya de otra forma, frente a frente también, pero sin exponer el alma. Sus profundidades ya no estaban a su alcance, y tan solo mostraba una superficie en calma bajo la cual se libraba la peor de sus batallas. Si sus ojos, en ese instante, hubieran sido esas puertas abiertas de antaño él no habría encontrado esas apacibles aguas de ayer, ese remanso, esa paz.
Resultaba difícil no bajar la mirada, no rendirse del todo y huir. Lejos. Muy lejos. Donde nadie más pudiera dañar jamás su confianza.
Pero no quería. Debía mantener la firmeza en su mirada, esa pizca de sonrisa a medias fingida, y ese amor que a duras p***s se sostenía en una lágrima a punto de derramarse.
Pareciera que toda ella se fuera a verter en esa lágrima, a deshacerse y desmoronarse a sus pies; por eso elevaba la barbilla, y la sostenía con entereza prendida de sus pestañas.
No merecía más que eso, su aparente calma. La suficiencia de saberse conocedora de todo, e implorante de nada. Ya no habría más explicaciones que pedir, ya no más desplantes que recibir.
Ya no necesitaba nada, ni sus palabras, ni sus promesas; ni sus excusas, ni sus reproches. Ya no necesitaba escuchar aquello que él pudiera tener que decir.
Y ahí seguía, frente a frente, en su eterna fingida expresión de caballero enamorado, intentando descifrar aquel silencio que no conocía. No era el silencio de otras veces, el que precedía a un reclamo, o a un llanto, o a un enfado. Este silencio era distinto...
Sofía se levantó despacio, cerró los ojos, y empapándose las mejillas besó tiernamente su frente. No dijo nada. El silencio de la decepción pesaba más que todas sus mentiras.

14/07/2022

El primer café que comparto, será el último de hoy, de un día cualquiera de cualquier mes. Hace tiempo que éste proyecto ronda mis pensamientos y ya, por fin, comienzan a caer las primeras gotas de lluvia -no he podido evitar recordar aquella vieja canción que imploraba porque lloviera café 😃-.
Es cierto que siento cierto vértigo, cierto temor a errar, e incluso, cierto temor a que salga bien. Y me pregunto, ¿cuántas veces esos miedos serán tales que llegarán a paralizar nuestros pasos, a condicionar nuestras decisiones?
Para ser sincera soy consciente de que poco perdería el mundo si mis visicitudes quedasen cómo hasta ahora relegadas al cuaderno que me acompaña en mis noches de insomnio y escondo bajo el colchón - ya ven, no todos guardamos bajo el colchón el mismo tipo de papel-. Pero pienso en la cantidad de ideas brillantes de personas de a pie que se quedan en eso, en ideas que nunca llegan a hacerse palpables, en ideas que seguro merecería la pena conocer, palpar, disfrutar. Me pregunto cuántos de esos dichosos miedo salen también de debajo de tantos colchones y destruyen sueños antes si quiera que sus portadores se animen a intentar cumplirlos.
Me imagino a cualquiera de los que ahora podáis estar leyendo, en cualquier momento de su día a día, mientras trabaja en algo que no le aporta nada más -o nada menos- que un sueldo a fin de mes, mientras friega los platos, se da una ducha, o mientras espera impaciente en un atasco -aún no conozco humano que haga alarde de paciencia en un atasco, menos ahora, al precio que está el combustible-. Me imagino esos sueños por cumplir, esas ideas que terminan siendo desechadas con frases despectivas y negativas hacia nosotros mismos sin tan siquiera darles la oportunidad de ser. Es curioso, por otro lado, cómo hacia nosotros mismos solemos tener las palabras más duras, debiendo ser con quienes fuéramos más amables.
Seguramente haya auténticas maravillas desapareciendo por el sumidero o entre ruido y humo de motores...

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