23/10/2016
Miles de sentimientos anoche en Cienfuegos. Unos segundos imperceptibles, pero gigantes como años de tiempo, ocurrieron, Yo con mis actores, conectando, operando un laser verde y la energía de un acelerador de partículas en mis venas y en mi sangre, en la de ellos.
Momento estremecedor, mágico, singular, maravilloso, único como hace tiempo que no sentía. Nosotros 3 dándolo todo en la oscuridad del abismo escénico. Nada más.
Solo por eso, por esa inenarrable y tóxica droga, quiero hacer teatro el resto de mi vida. Proyectar mis miedos, ilusiones y obsesiones, compartirlas en ese antiguo circulo de fuego alrededor de una hoguera, que a veces se convierte en espacio escénico.
Volar, o pensar, o mirar, o sentir impulsos que otros escucharán resonar como manadas de bisontes en lugares incomprensibles.
Eso amigos, ocurrió ayer y es la sensación mas extraña y vital que he podido sentir nunca.
Gracias Gari Lariz, Gracias Laura Vera. Gracias al pedazo de público en la obra y en el conversatorio posterior y a Espacio Cienfuegos.
Teatro o los viajes emocionales de los que nunca te desprenderás.
Magia pura.