18/05/2026
Hay madres que conocen un dolor parecido al de la Virgen Marรญa: ver cรณmo les arrebatan a sus hijos, cรณmo los humillan, los encarcelan o les quitan la vida injustamente. Y aun asรญ, con el corazรณn roto, siguen de pie.
Son madres que lloran en silencio, que cargan una cruz diaria, que no dejan de buscar justicia ni de levantar la voz por aquellos que ya no pueden hacerlo. Como Marรญa al pie de la cruz, permanecen firmes aun cuando el mundo parece derrumbarse frente a ellas.
A esas madres valientes, que transforman el sufrimiento en lucha y el amor en resistencia, les debemos respeto, memoria y esperanza. Porque el dolor de una madre jamรกs deberรญa convertirse en castigo, y porque ninguna mujer deberรญa ver a su hijo sufrir sin que el mundo escuche su clamor.
Que Dios abrace a cada una de esas madres que viven el calvario del despojo, la ausencia y la injusticia. Y que, asรญ como Marรญa nunca abandonรณ a su hijo, ellas tampoco sean abandonadas en su dolor.