04/06/2026
A propósito de Bad Bunny: DTMF y el revival de lo analógico en la Generación Z
Polémicas de “la casita” aparte, del universo visual del tour del conejo malo me resulta conceptualmente interesante un objeto del que poco se ha hablado todavía: la cámara que se regala al entrar al concierto. Bueno, realmente es un dispositivo LED controlado a distancia mediante radiofrecuencia, diseñado para crear efectos visuales sincronizados durante el espectáculo. Estos artefactos lumínicos son ya algo habitual en macroconciertos de este tipo, y están adaptados a diversos objetos como pulseras o diademas para que la gente los porte en alto, convirtiendo así al público en una extensión del espectáculo de iluminación durante el evento.
En este caso, el objeto es una reproducción de la icónica cámara de fotos analógica Canon AE-1 Program, la típica cámara “de turista” de los años 80. Un guiño, no solo a la turistificación de su Puerto Rico natal (y por ende, expansible al resto de lugares en proceso de gentrificación), sino también al título se su gira mundial “Debí tirar más fotos”, abreviado DTMF y que sustituye al logo de “Canon” en la caja del pentaprisma de la cámara. En otra vuelta de tuerca, DTMF es también el acrónimo del sistema de marcación por tonos (Dual-Tone Multi-Frequency) de los antiguos teléfonos de dial o botones, dos claras referencias a aparatos analógicos de los 80. Dos aparatos, que los nativos digitales (la inmensa mayoría de los asistentes a estos conciertos), nunca han utilizado. El motivo de esta aparente contradicción lo resume muy bien Pablo Íñigo Argüelles en un artículo publicado en estepais.com del 17.01.2025 titulado: ¿Debimos tirar más fotos?: sobre Bad Bunny, la nostalgia y un lamento generacional:
“…la generación que más ha producido imágenes en la historia de la humanidad se lamenta, en voz de uno de sus principales iconos, por no tener más fotos, por no haber disfrutado más el momento. La generación que creció con artefactos capaces de generar y almacenar millones de imágenes se encuentra de pronto añorando, cantando a la nostalgia, descubriendo que tira demasiadas fotos, pero que recuerda pocas cosas...”
Bad Bunny (y su equipo de marketing) lo saben… y lo aprovechan.
2026 es el año en que vuelve lo analógico, lo físico. La Generación Z ha dejado de mirar al futuro y colecciona ahora VHS, discos compactos y cassettes. El estilo Y2K predomina en la moda. Otras estéticas, como Frutiger Aero y Liminal Spaces, influyen enormemente en la cultura y tráfico visual actual. La nowstalgia es una estrategia de marketing que combina el presente con la nostalgia, los reels y visualizers de las grandes corporaciones integran cada vez más elementos de la era pre-digital, mientras que el panorama cultural dominante está saturado de revivals…
Según el psicólogo Clav Routledge (autor de Past forward. How nostalgia can help you live a more meaningful life), “…el 78% de los nacidos después del año 2000, piensa que la tecnología actual debería integrar elementos del pasado.” Esta cámara es un claro ejemplo de ello. Un dispositivo, que funciona además como “souvenir” físico del concierto, trazando otra referencia al sentimiento principal del actual álbum de Bad Bunny: la gentrificación, el desplazamiento, la homogeneización de los territorios, el olvido. Según Argüelles, Bad Bunny ha hecho lo que casi ningún músico de su generación: unir a todo el mundo en una especie de predisposición a la nostalgia del futuro.
Por cierto, esta cámara ya se puede comprar en plataformas de reventa como Wallapop a precios entre 30 y 150€. Al fin y al cabo, todo es puro marketing y capitalismo. Como dijo Rodrigo Rato: “Es el mercado, amigo”.
Cámara Canon AE-1 Program (1976) de
Cámara DTMF PR-26 - Bad Bunny World Tour (2026) de Wallapop