26/12/2019
¡Feliz Navidad!
Un año más, después de finalizar la efeméride más importante de la Historia de la fortaleza de Montalbán, llegando estas fechas, tiene lugar otro episodio que, aunque está basado en la realidad, entra en el mundo de las leyendas... Todos los años se publica un breve relato narrando lo que bien puede acontecer en la madrugada del 27 al 28 de diciembre en el castillo. Este año, para aquellos que lo estaban esperando, aquí le tenéis. Espero que os guste y que dejéis volar vuestra imaginación...
"Terminaron la visita guiada. Era prácticamente de noche y hacía frío. Hablando en el coche de regreso a Madrid, decidieron parar a tomar algo y cenar en San Martín de Montalbán. Se les hizo tarde y al volver otra vez por la carretera, se toparon de nuevo con el camino que lleva al castillo. El mismo pensamiento les vino a todos: “… ¿Y si fuera cierto?”. Pararon el coche. Se acercaron a pie por otro camino distinto al que por la tarde llevaron para realizar la visita guiada. Tras mucho andar, solamente iluminados por la cálida luz de la luna llena que entre las nubes asomaba tímidamente, vieron la imponente silueta plateada del castillo. Se detuvieron por unos instantes para contemplar tal maravilla y continuaron su camino hacia la fortaleza. Entraron dentro, entre sonidos de lechuzas y el aletear nervioso de alguna que otra ave nocturna que pasaba por allí. Quisieron subir a la torre del homenaje, aunque no se podía ya que la escalera de acceso estaba verjada, pero se morían de ganas por saber qué había en sus vetustas dependencias. Intentaron trepar por la verja, pero no lo consiguieron. Desistieron por unos momentos. Allí, no se veía nada; únicamente la poca luz que podían tener, provenía de las linternas de sus teléfonos móviles. Aunque no consiguieron su objetivo, disfrutaron de aquella paz y calma que ofrece la fortaleza en las noches de luna llena como esa. De pronto, un nubarrón, tapó por completo la tímida luz de la luna y la fortaleza se quedó completamente a oscuras. No se veía nada. Un teléfono móvil se quedó sin batería y a los pocos minutos otro y al instante otro. No se explicaban lo que ocurría. Tenían energía de sobra hace un rato y de repente, como si se extrajera esa energía de sus respectivas baterías, sus teléfonos se apagaron. Tropezando ligeramente entre las piedras, se dirigieron a la puerta principal, deseando salir de la fortaleza. Les daba miedo, no se veía nada y quedaba todo el camino de vuelta. Esperando a que el nubarrón dejara salir otra vez a la luna, se quedaron parados justamente saliendo del castillo y de pronto, un destello luminoso en la dependencia de la torre del homenaje les llamó poderosamente la atención. ¿Qué era esa luz? ¿Se encontraba alguien ahí arriba? Sus corazones se pusieron a 100, quisieron salir corriendo a pesar de que se podían tropezar y caer, pero aquello resultaba ser tan evocador que se quedaron mirando ese destello. No se movieron de allí, y el destello tampoco. Era como si la torre del homenaje se iluminara interiormente. Se quedaron helados, aterrados, hipnotizados al ver eso. Se miraron entre sí por unos instantes y al llevar la vista otra vez a la torre para poder seguir disfrutando de esa misteriosísima luz, ésta desapareció. No estaba, se había esfumado. Decidieron volver para saber qué era ese destello y tras pasar la puerta de la muralla y dirigir sus pasos hacia la verjada escalera de la torre, por ésta vieron como descendía de nuevo ese resplandor, aunque era mucho menos brillante, más tenue y… ¡parecía tener una forma humana! Los tres, se quedaron petrificados, pasmados y con la boca abierta. Esa luz, cada vez mejor, se iba perfilando como una forma humanoide, hasta que atravesó la verja y levitando se detuvo a escasos metros de ellos. Estaban totalmente bloqueados, sin poder pensar ni articular palabra alguna, pero consiguieron ver los ojos negros, desafiantes de aquel ser, cuya cabeza estaba cubierta por una especie de capucha blanca. Tras observarles fijamente por un instante, que pareció una hora, el misterioso ser levantó su penetrante vista, miró al horizonte y rápidamente desapareció ante sus incrédulos ojos. Se esfumó. Tras unos segundos, recobraron la respiración, y pudieron articular palabra. Se miraron totalmente sorprendidos y si hace unas horas, se les explicaba en la visita guiada, la leyenda de Frey Lope Ferrandez y al terminar, todo fueron risas pensando que solamente se trataba de un cuento para niños, ahora entendieron lo que verdaderamente estaban viendo. El miedo fue tan grande y la presencia del espíritu del último comendador de Montalbán fue tan impresionante, que les inmovilizó tanto el cuerpo como la mente. Si hubieran podido articular alguna palabra o frase, tal vez, se hubieran metido en un lío o tal vez no; es posible que frey Lope Ferrandez, todavía esté buscando a quien le pueda ayudar a acabar con el arzobispo de Toledo, o tal vez no, pero lo que es seguro es que la leyenda templaria del castillo de Montalbán, un año más, se hizo presente."
Oscar Luengo, guía del castillo de Montalbán
(Foto: Ricardo Fabián)