A partir del momento en que colocamos un pie fuera del local de tatuajes con un nuevo diseño en nuestra piel, somos nosotros mismos los responsables de cuidarlo y evitar cualquier tipo de infección o problema que pueda llegar a surgir si no tomamos los cuidados apropiados. Es muy importante que sigamos las directrices que nos da nuestro tatuador y que seamos muy cautelosos con la limpieza y la pro
tección del área tatuada, ya que un tatuaje, aunque suene raro, se puede convertir en un desastre si la atención que le prestamos no es la debida. Aquí les dejamos algunas de las directrices y de los cuidados más importantes que debemos tener con nuestros nuevos tatuajes, procurando que el hecho de seguirlos nos permita tener un mejor conocimiento de la causa y una mayor responsabilidad a la hora de colaborar con sus procesos de sanación. Vendaje y ansiedad
Es bueno recordar que si nuestro artista tomó el reparo de tapar con gasas o vendas nuestro tatuaje es por una razón importante, y por ello por más ansiedad que tengamos de mostrarlo a todo el mundo, no debemos quitarnos lo puesto ya que su función es la de mantener a las bacterias alejadas de la herida. Sí, por más lindo que sea y por más entusiasmados que estemos, el tatuaje no deja de ser una herida, y por ello debemos tratarlo como tal. La carne viva que resulta del tatuado de la piel es un caldo de cultivo para las bacterias y por ello un factible foco infeccioso. Es recomendable por esto el mantener el vendaje durante un mínimo de dos a 5 horas para permitir que comience el proceso de cicatrización. Una vez pasado este tiempo de dos a cinco no se debe tapar el tatuaje con plástico o nylon, ya que impide la oxigenación de la piel y por lo tanto perjudicial para su cicatrización rápida. Para esto debemos usar agua tibia y un jabón suave o un líquido antibacterial o antimicrobiano. Con dichos productos podremos quitar los restos de sangre y/o plasma, y además limpiar completamente el área a modo de evitar infecciones. Lo que no debemos hacer es utilizar una toalla porque por su textura puede irritar la zona, nuestra mano es la mejor herramienta en este caso para quitar el exceso de agua. Luego de secar debemos tocar (no frotar) el área con una toalla de papel para conseguir que quede completamente seca. A continuación debemos aplicar de manera muy ligera la pomada que hayamos elegido o que nos haya sido recomendada para la cicatrización. Productos y lociones
Muchas personas después de limpiar la herida suelen usar lociones para mantener la piel suave. Sea cual fuere la loción que vayamos a utilizar, debemos tomar la precaución de que no posea ni tinte ni perfume ya que eso genera irritación. Particularmente recomendamos el uso de bepanthol ya que es una crema ideada especialmente para esto. Evita el uso de vaselina o de aceites durante el proceso de cicatrización. En el caso de la vaselina lo que hacemos es cerrar los poros y no habría suficiente oxigenación en la piel para que cicatrice rápidamente. Los tatuajes recientes y el agua
Bañarnos con el tatuaje es una parte importante en lo que respecta a la desinfección. La principal precaución que debemos tomar es la de no empaparlo completamente, sino solo mojarlo un poco. Otra precaución a tomar es la de no sumergir el tatuaje en agua caliente ya que esto puede causar graves daños. Por este motivo los baños de inmersión están vedados por 2 o 3 semanas para los tatuajes recientes, pero no así la ducha, como hemos dicho. No hay problema con el hecho de recibir jabón o champú en nuestro tatuaje si es enjuagado con agua rápidamente. Formación de costras y descamación
Después de unos días de habernos tatuado notaremos la descamación de la piel, y posiblemente la formación de costras. Lo que tenemos que hacer con estas costras es aplicar la crema anteriormente recomendada, manteniendo la piel siempre muy hidratada para favorecer que estas se desprendan con facilidad por si mismas. En cuanto a la picazón que generarán cuando empiecen a sanar, debemos procurar no rascarnos ya que eso volverá a agravar la herida, incluso llegando a perdidas de color. Debemos tener en cuenta que como hemos dicho, que el tatuaje es una herida, por lo tanto, al estar curándose es una zona de piel bastante sensible al sol y debemos procurar que no reciba la luz solar directamente durante el proceso de curación del mismo. Después de que nuestro tatuaje se haya curado por completo, vamos a tener que seguir protegiéndolo en este caso de los rayos ultravioletas del sol, ya que estos pueden hacer desaparecer a nuestro tatuaje en un espacio de tiempo muy reducido debido a lo nocivos que se han vuelto. Es importante el cubrir nuestro tatuaje con bloqueador solar con un factor mínimo de 30SPF antes de exponernos al sol para así mantener nuestro diseño durante muchos años sin tener que retocarlo ni sufrir por verlo desvanecerse. En lo que respecta a al baño, no importa de qué clase de piscina, mar o pantano se trate, debemos evitarlo por 2 semanas. Ya que pueden ser una fuente considerable de infecciones. Esperamos que teniendo en cuenta estos consejos y advertencias puedan tratar mejor a sus recientes tatuajes y de este modo facilitar y acelerar el proceso de sanado, para poder lucirlos sin ningún problema.