15/11/2023
Durante la dictadura franquista que duró 36 años en España se encarceló y maltrató al pueblo gitano en base a una ley de vagos y maleantes, se metió en prisión y se electrocutó con descargas eléctricas a homosexuales, bisexuales y personas trans, las mujeres no podían abortar, ni tener una cuenta bancaria sin permiso de su padre o su marido y si estos las descubrían siendo infieles podían asesinarlas sin ningún tipo de consencuencia penal, nadie podía divorciarse. Durante la dictadura franquista las represalias del régimen consistieron en continuar amenazando, atemorizando y fusilando a quienes perdieron la guerra. Se rapó a las mujeres rojas, se les dio aceite de ricino para que se cagaran encima mientras eran paseadas por el pueblo para que las insultaran y las humillaran. Se mató a Lorca debajo de un olivo, se enfermó a Miguel Hernández dentro de una cárcel, en el exilio murió Antonio Machado y su madre Ana. Durante la dictadura franquista se construyó un mundo sobre las carnes y las vidas de las más de 114.000 personas desaparecidas forzosamente y que, a día de hoy, están en fosas comunes y cunetas al lado de nuestras carreteras. No regresaron nunca. Nadie pudo votar, ni elegir, ni decidir, ni siquiera pactar nada. Durante la dictadura franquista hubo gente que vivió escondida, silenciada, mu**ta de miedo por si de pronto el vecino movido por la envidia y una sed de venganza, les denunciaba. Tenías que salir a la puerta de tu casa a mostrar tu sumisión al régimen cantado una canción y, si no lo hacías, te molían a palos. Durante la dictadura franquista había campos de concentración para aquellas personas que pensaban o eran algo distinto.
"Nombrar mal las cosas es sumar desgracias al mundo», escribió Albert Camus. Quizás poder hacerlo sea también una cuestión de privilegio.
Cuánta desgracia y cuánta falta de respeto a la memoria de este país en una sola palabra.