11/08/2023
Hoy hace un mes que la cámara de Papá se apagó para siempre. Al igual que las cosas que de un día para otro dejan de funcionar, no tuvo tiempo para despedirse de ninguno de nosotros, aunque él sabe que, de haber tenido esa oportunidad, no hubiese contado con nuestro permiso para marcharse. Siempre generoso, esperó a que estuviésemos en paz para así poder él descansar eternamente. De puntillas y sin hacer mucho ruido, se fue en silencio, dejando a su familia medianamente preparada para el desenlace más crudo de nuestras vidas. La tristeza por su ausencia nos acompaña en cada paso que damos en este mundo que de un día para otro se nos ha quedado un poquito grande. Pero, a partes iguales, tenemos en el carrete sus enseñanzas, el tiempo que pasó con nosotros, y en especial, las risas que compartió a nuestro lado, que en el momento más indicado resuenan en nuestras cabezas para darnos el empujón necesario para seguir hacia adelante.
Nuestro padre hablaba de la fotografía como sinónimo de libertad, un valor que siempre tuvo como principal requisito para vivir en felicidad. Así vivió hasta el final y todos los que estáis aquí habéis sido partícipes. Ahora nosotros, sus padres, su mujer y sus hijas, rodeados de cámaras, objetivos y trípodes que no tenemos ni la menor idea de utilizar, os agradecemos la cantidad de veces que hicisteis sonreír a nuestro padre, quien no nos cabe duda que tiene un sitio privilegiado en ese cielo que tantas veces nos enseñó a apreciar.
La página seguirá abierta para que podamos volver a atrás, recordar y, sobre todo, disfrutar de la fotografía al son de 'Where is my mind'. Y mientras tanto, seguid sonriendo, pues, Papá nunca se dejaba la cámara en casa.
¡Gracias por todo!
FOTO de Félix Castañón, a quien le estamos eternamente agradecidos.