27/05/2026
Las manos ocupadas calman la mente.
Por eso muchas mujeres descubren el bordado
en momentos de cambio o de estrés.
Porque bordar no solo crea dibujos.
También crea calma.
Puntada a puntada,
los pensamientos se ordenan,
la respiración se hace más tranquila
y el corazón encuentra un pequeño descanso.
A veces, lo que más necesitamos
es algo sencillo que nos ayude a volver a nosotras mismas.