14/06/2026
COPAS DE VINO
A veces pasa
que unos labios apetecen más que un sabor,
que los besos se sumergen un poco más,
que las miradas se tocan sin tocar
y que la risa brille más un par de ojos.
A veces pasa
que el bullicio no es más que silencio,
que el desorden no es más que paz interna,
que la felicidad se resume un un brindis,
en una compañía
en una mirada
y en una sonrisa.
Desde que elijo la botella y preparo las copas,
la emoción en mi cuerpo,
el exquisito olor del vino,
su delicado aroma antes del primer brindis
y un rostro tatuado en su etiqueta.
El movimiento de las copas removiéndolo todo,
sus ojos fijos en los míos,
sus labios pegados al borde de la copa,
la maravillosa escena debajo de los focos
y las imágenes a todo color en mi cabeza.
A veces pasa
que una persona
es el aroma imperecedero de unas copas de vino,
que una mirada
es el efecto secundario de ese aroma,
y que un sentimiento
es el recuerdo imborrable de un brindis eterno.
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