27/07/2017
EL MARIDAJE
La palabra maridaje deriva del francés marriage que significa matrimonio, al igual que en una relación de pareja, el maridaje del vino busca crear un complemento armónico con su acompañante (alimento); donde ambos expresen lo mejor de sí y la combinación resulte agradable para quien la deguste.
Para ello se pueden seguir dos pautas generales y conseguir de esta forma un maridaje correcto: una es por afinidad y la otra es por contraste, pero siempre debe procurarse que ninguno de los dos protagonistas pierda sus principales características organolépticas.
• Maridaje por afinidad: se trata de identificar sabores y sensaciones similares y proporcionarles un nexo de unión, lo que refuerza la gama de ambos. Un alimento suave intensifica el sabor de un vino suave y viceversa.
Ejemplo, el ceviche, con mucha acidez y notas cítrica complementara con vinos naturalmente ácidos y con notas cítricas como las uvas Albariño, Sauvignon Blanc o Verdejo.
• Maridaje por contraste: se busca encontrar un punto medio entre dos polos opuestos, lo dulce y lo salado, lo cremoso y lo ligero, lo acido con lo graso, estos contrastes se reequilibran al combinarse creando un “blend” (mezcla) nueva. Un platillo de sabor neutro y textura cremosa lo complementará un vino rico en matices, suave y con la acidez necesaria para aportarle frescura, siempre teniendo en cuenta que el predominio de uno sobre otro quede difuminado.
Ejemplo, un Oporto (vino dulce fortificado) con un queso Manchego fuerte y salado.
foto: http://esterandmore.com/wp-content/uploads/comidavino.png