14/06/2026
Es muy fácil opinar desde fuera. Muy fácil criticar, señalar errores o decir lo que se debería haber hecho.
Lo difícil es estar dentro.
Lo difícil es dedicar horas que no tienes, salir de trabajar y seguir organizando, atender llamadas, buscar soluciones, pedir permisos, cuadrar presupuestos, buscar colaboraciones, escuchar a todo el mundo y, aun así, saber que nunca podrás contentar a todos.
Detrás de muchas comisiones de fiestas hay personas voluntarias que sacrifican tiempo con sus familias, con sus hijos, con sus amigos y con ellas mismas para que un pueblo pueda disfrutar de unos días de convivencia, alegría y tradición.
Y no, no cobran por ello.
Lo hacen porque creen en su pueblo. Porque les duele ver cómo se pierden las cosas que nos unen. Porque saben que las fiestas son mucho más que música, comida o actividades. Son recuerdos, encuentros, risas, abrazos y momentos que permanecen para siempre.
Por eso, antes de hablar sin saber, conviene preguntarse cuántas horas hay detrás de cada actividad, de cada reunión, de cada problema resuelto a última hora y de cada detalle que parece sencillo cuando ya está hecho.
Las fiestas duran unos días. El trabajo para hacerlas posibles dura meses.
Y aun así, nosotros seguiremos luchando para que Brion no se quede sin fiestas. Para que cada 15 de agosto sigamos haciendo ruido, reuniéndonos, celebrando y manteniendo viva una tradición que forma parte de todos nosotros.
Gracias a quienes nos apoyan, a quienes nos animan, a quienes con un abrazo, una palabra de ánimo o una palmada en la espalda nos dan el empujón necesario para seguir adelante cuando las fuerzas flaquean.
Porque todo esto lo hacemos por todos. Por nosotros. Y también por quienes ya no están, pero que seguro disfrutarían viendo el campo de la fiesta lleno, las calles con vida, a los niños corriendo, a los vecinos compartiendo momentos y a Brion rebosando actividad.
Por ellos, por los que estamos y por los que vendrán, merece la pena seguir intentándolo.
VIVA A FESTA DO 15, VIVA BRIÓN.