14/06/2026
Muchas veces escuchamos que hay que estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Y sí, puede que las oportunidades aparezcan. Pero con el tiempo he aprendido que no basta con que una oportunidad se presente. También hay que estar preparado para recogerla.
Y esa preparación no ocurre de la noche a la mañana.
Hoy no estoy aquí por casualidad.
Detrás de cada proyecto, de cada espectáculo, de cada clase y de cada decisión hay más de 20 años de experiencia, formación, caídas, aprendizajes, errores, aciertos, horas de ensayo, horas de estudio y muchísimo trabajo.
A pesar de mi maldita adicción al trabajo (algo que todavía tengo que aprender a gestionar), soy profundamente feliz haciendo lo que hago.
Amo mi trabajo. Amo enseñar. Amo producir. Amo crear. Amo imaginar algo que no existe y convertirlo en realidad. Amo esa sensación de libertad que encuentro en cada proyecto, en cada idea y en cada escenario.
Porque soy artista. Soy licenciada en Bellas Artes. Soy bailarina. Soy profesora. Y no porque lo digan unos títulos o un currículum, sino porque vivo todo esto con pasión.
Porque esto me emociona. Porque esto me quita el sueño cuando aparece una idea nueva. Porque hasta que no consigo darle forma y verla hecha realidad, no puedo parar.
A veces es agotador. A veces es una locura. A veces me pregunto por qué me meto en ciertos proyectos.
Y entonces llega un momento como el de este fin de semana. Veo a casi 150 personas sobre un escenario disfrutando, creciendo, emocionándose y haciendo disfrutar a los demás. Y recuerdo exactamente por qué hago todo esto.
Porque esto no es solo lo que hago. Esto es lo que soy.
Y también soy gracias a todas las personas que me acompañan, que confían en mí, que me apoyan y que creen en mis ideas incluso antes de que existan.
Gracias a mi familia, a mis amigos, a mis alumnos, a las profesoras que caminan a mi lado y a todas las personas que forman parte de este viaje.
Gracias de corazón.
Por estar, por creer, por sostenerme en los días difíciles y por celebrar conmigo los momentos bonitos. Porque al final, los sueños tienen mucho más sentido cuando se comparten con personas que los hacen crecer.