22/02/2026
Cuando alguien llega a la ciudad, alguien, en principio ajena a Donostia, alguien que llega sin mayor pretensión que ser parte de un encuentro fugaz, alguien que visita casi como si fuera la primera vez (quizás lo es) y capta a través de su cámara y de su mirada ESA San Sebastián: la que susurra a través de su arquitectura, la que honra a su comercio local, esa ciudad en la que tradición y modernidad bien entendidas dialogan a través de sus tipografías, de sus ornamentos, de su letreros. Esa Donostia que nos seduce de verdad, sin exaltaciones pero con conciencia, con el recuerdo presente de la historia escrita con letras que parecen tener el riesgo de ser llevadas por vientos traicioneros.
ha estado en Arteuparte hablando sobre su trabajo fotográfico y sobre su íntima relación con Roma, entre otras cosas, y nos ha dejado estos testimonios de su paso por la ciudad en forma de bellísimas fotografías que relatan con sublime elegancia sobre lo que somos, también sobre lo que fuimos y sobre lo que podemos dejar de ser y ¿estamos dejando de ser?
No lo sé, quizás son reflexiones de un domingo cualquiera, pero al enviarme las fotos he visto una ciudad que con todo el ruido actual que nos rodea, hacía tiempo que quizás no percibía, y ella me la ha devuelto por unos instantes. Y esto sólo nos refuerza en nuestro afán por seguir aportando física y espiritualmente nuestro hacer, por seguir trabajando en generar comunidad y por continuar firmes en nuestra propuesta artística y cultural de alma y espíritu contemporáneos y de carácter forjado a través del trabajo día a día.
Gracias por tu visión personal sobre Donostia, y nos vemos por aquí.