30/08/2026
Después de meter ambos pies y embarrarse hasta la cintura en terrenos progresivos con su anterior trabajo "Killing technology" (1987, Noise records), continuaron por la misma senda con lo que sería su cuarto álbum de estudio. "Dimension Hatröss" (1988, Noise international records) fue grabado en Music Lab Berlin bajo la producción de Harris Johns junto con la propia banda, e interpretado por Denis Bélanger "Snake" a la voz, Denis D'Amour "Piggy" a la guitarra, Jean-Yves Thériault "Blacky" al bajo y Michel Langevin "Away" a la batería. Nueve canciones en las que el prog y el thrash metal se funden para dar como resultado lo que es "El sonido Voivod". La primera en sonar es "Experiment", que tras un in crecendo inicial nos sumerge dentro de un complejo pasaje de amalgama, antesala de un grueso speedico netamente thrash salpimentado por variaciones rítmicas. "Tribal convictions" comienza precisamente con un groove tribalero, al que se le va sumando toda la banda, conformando un corte cadencioso y oscuro, que cambia de registro con la subida de revoluciones del tramo final. "Chaosmonguers" representa muy bien el espíritu global del disco, una locura de frenopático en la que cada giro es una nueva sorpresa, casi cinco minutos de viaje sónico digno de estudio. La complejidad extrema nos da algo de respiro en la primera parte de "Technocratic manipulators", pero como no podían escapar de su identidad, en el segundo tramo vienen las variaciones rítmicas que nos dejan con el cuello dislocado. Un groove de bajo y batería nos da paso a "Macrosolutions to megaproblems", que a lo largo de todo su minutaje va combinando velocidad con una endiablada métrica, que hace que se haga complicado asimilar en una primera escucha. Aunque podríamos decirlonde todo el disco, este tema especialmente es de digestión lenta. Superando el ecuador del álbum, consiguen mantener la atención con "Brain scan", que es todavía más loca y esquizoide, con unos arreglos súper sesudos pero sin perder la potencia de base. Con un punto más acelerado llega "Psychic vacuum", que nos rebana el cuello con sonido afilado, antes de darnos paso al cierre con el hipnótico y cadencioso groove de "Cosmic drama" y la vacilada de "Batman", la cual podríamos considerar como una outro. Un disco de alto nivel técnico y compositivo, pero de digestión lenta, que necesita de tiempo para ser apreciado debidamente.