08/05/2026
Ayer el gran y reconocido fotoperiodista Manu Brabo nos mostró en Cartagena Piensa, en el marco del Festival , una charla-exposición: "Contar la guerra en tiempos del terraplanismo", que nos conmocionó de manera tan severa como enternecedora, demostrando su responsabilidad y su emotividad en su impresionante labor como fotógrafo en conflictos bélicos.
Un trabajo encomiable, tan peligroso como imperiosamente necesario en estos tiempos de guerras insufribles y de genocidios, de desprecio por el derecho internacional y negación de los derechos humanos que, injustamente, se desarrolla en clara precariedad para los fotógrafos y reporteros por falta de compromiso de muchos medios de comunicación.
Las imágenes y grabaciones que ha realizado en los últimos quince años en diversas zonas de oriente medio, entre otros lugares de su trabajo, atestiguan la crudeza y lo anti-humano de la violencia que se sufre en guerras, cuyo origen se sustenta en intereses económicos y espurios. Manu Brabo es consciente que con su mirada y su inmersión en lo más profundo de las batallas, participa en la construcción pública de los significados y de los recuerdos que deberían apuntalar una conciencia crítica frente a estos conflictos. Muchos de sus reportajes de hace años ya nos anunciaban seriamente sobre el curso de muchos acontecimientos abominables que estamos contemplando en la actualidad. Y para garantizar la veracidad de estos hechos, este comprometido fotoperiodista adopta una aproximación directa y cercana con los protagonistas, ya sean atacantes, ya defensores y la población vulnerable que padece con infinita angustia el desastre de perder sus vidas, sus viviendas, su comunidad.
Con sus imágenes, tan bellas en su composición como atroces por los relatos que muestran, nos permiten entender qué lugar ocupa dentro de una historia más amplia en la que todo el mundo tiene cierto espacio de responsabilidad, por acción o por omisión y evasión de lo descarnado de las guerras. Y nos enseña en sus lecturas que en el abordaje humano de las escenas que capta tiene el deber de considerar e incluir a todos quienes participan, ya sean niños y adolescentes que metralleta en mano disparan sin dilación, como el guitarrista que acompaña con acelerados acordes un intenso tiroteo, como a los diversos bandos que operan en un conflicto, a pesar de que algunos de ellos respondan a ideologías inaceptables moralmente. Esta decisión personal y su toma de conciencia no es tarea fácil, pero con sus imágenes nos posibilita pensar las guerras, y enfrentarnos a ellas, desde otra posición.
El reto de convertir un hecho efímero pero detestable en memoria compartida y en reflejo de situaciones que podemos volver a significar en nuestra sociedad, lo ha comprobado también él mismo, escuchando algunos de los creativos relatos escritos por alumnos de ESO de varios IES de Cartagena, en un acto anterior "Leer la guerra" donde se compartieron microrrelatos creados a partir de las fotografías de Manu Brabo, una actividad coordinada por Ana Ballabriga.
Un acto que quedará grabado de manera notable en la memoria de Cartagena Piensa.