26/11/2024
Ayer fue 25N, día contra la violencia machista.
La violencia de género también se ve así, interna, casi imperceptible. También es un n**o en la garganta que ahoga, que hata. Es ansiedad. Una voz que critica cuestiona y machaca todo lo que haces, dices o piensas.
También es inseguridad de por qué, dónde o cómo vivir tú vida.
También se vive sonriendo al exterior para ocultar, porque también es vergüenza, que no nos pertenece, vergüenza de lo que hace otro, y avanza hasta la culpa, culpa por no haberlo visto venir, por haber seguido, por no saber reaccionar, por el famoso "haberlo permitido".
Y NO, no tienes que saber reaccionar ante un abuso, no tienes culpa por creer que alguien no puede tener esa maldad, más aún alguien que decía quererte. El maltrato también es manipulación, es avasallamiento y aislamiento.
El problema es que gran parte de la sociedad culpabiliza a la víctima en lugar de al agresor, focaliza un problema en ella en lugar de en quien ejerce el daño. Y cuando reconoce como víctima infantiliza. O se tacha de favoritismo. Si, favoritismo, esque hay que reírse.
Por eso la violencia también es silencio, es no decir, no denunciar, por miedo a que encima de todo, no te crean o te tachen de débil, entre otras cosas. Miedo a que no sirva de nada. Y por eso más del 70% de las mujeres afectadas no denuncian. Y no vale con decir hay que denunciar, no te calles, no permitas.
El trabajo no es solo de esa mujer, todos como sociedad deberíamos ser un lugar seguro para poder decir, me están dañando, me están agrediendo, y no sé cómo más actuar porque cada cosa que hago para frenarlo resulta inútil.
Eres fuerte. Y si luchas, voy a luchar contigo.