29/05/2026
La Casa de Cultura de El Campello es el escenario de una emotiva representación de El Principito
La Casa de Cultura de El Campello ha acogido este viernes 29 de mayo, a las 20:30 horas, la representación teatral de El Principito, una adaptación de la célebre obra de Antoine de Saint-Exupéry que logró emocionar y hacer reflexionar al público asistente.
La puesta en escena, interpretada por el grupo TAE Adultos II y dirigida por Diego Juan, combinó momentos de sensibilidad, humor y participación del público, que respondió durante toda la función con risas, aplausos y una conexión constante con los actores sobre el escenario.
La historia se basó en la vida de un aviador varado en el desierto que conoce a un pequeño príncipe llegado desde un lejano asteroide. A través de sus relatos sobre los distintos planetas que visita, el niño va mostrando la absurda naturaleza de muchas obsesiones del mundo adulto, además de transmitir mensajes sobre la amistad, la responsabilidad afectiva y la importancia de las emociones.
Uno de los momentos más destacados de la obra fue la conocida escena del dibujo del cordero, en la que el aviador intenta varias veces representar lo que el Principito le pide. La escena sirvió para transmitir una de las ideas centrales de la obra: que muchas veces creemos entender o dar exactamente lo que otra persona necesita, cuando en realidad el mensaje o la petición esconden algo mucho más profundo.
A lo largo de la representación, El Principito fue dejando pequeñas lecciones de vida a través de los distintos personajes que encuentra en su viaje. Cada escena aportó una reflexión diferente sobre el mundo adulto, las emociones, la importancia de las cosas sencillas y aquello que, aunque no se ve a simple vista, resulta verdaderamente esencial.
Tras la representación, el director Diego Juan explicó que, para él, el tema principal de la obra gira en torno a “la dificultad que encontramos a la hora de lidiar con procesos emocionales complicados, como una depresión o un duelo”. Además, destacó que el mensaje principal es “la esperanza de que, en cualquier momento y de la manera más inesperada, aparezca alguien o algo que nos ayude a salir de ese desierto emocional”.
La adaptación estuvo también marcada por una importante carga simbólica. Según señaló el director, el desierto, los planetas y muchos de los personajes representan diferentes aspectos de la sociedad actual y de las relaciones humanas. Entre las escenas más significativas destacó el momento del pozo en mitad del desierto, donde el Principito y el aviador se ofrecen agua mutuamente. “Es una especie de ritual simbólico de unión y despedida”, explicó Diego Juan, quien recordó además el valor simbólico que el agua tiene en numerosas culturas y religiones.
Otra de las escenas clave de la obra fue la aparición del zorro, personaje que ayuda al Principito a comprender el significado de la amistad, del cariño y de la responsabilidad hacia aquello que amamos. Según explicó el director, es precisamente el zorro quien le enseña al protagonista que “lo esencial es invisible a los ojos”, una de las frases más reconocidas y profundas de la obra.
En cuanto al proceso de preparación, Diego Juan destacó que el equipo tenía claro desde el principio que quería mantener la esencia del texto original de Saint-Exupéry, incorporando pequeñas variaciones para potenciar algunos momentos de comedia y acercar más la historia al público. La propuesta apostó por una puesta en escena muy narrativa, donde los actores funcionan más como narradores de la historia que como personajes tradicionales.
“La palabra tenía mucho peso”, explicó el director, quien también destacó la importancia de la iluminación, la música y las proyecciones para estimular la imaginación del espectador y crear una estética inspirada en las páginas de un libro.
La obra consiguió mantener un tono emotivo sin renunciar a los toques de comedia, logrando un equilibrio que conectó con espectadores de distintas edades. Para resumir la esencia de la representación en tan solo dos palabras, Diego Juan lo tuvo claro "Ternura y esperanza”.
Entre los asistentes al evento estuvieron la concejala de Cultura, Dorian Gomis Casanova, y la técnico de Cultura Miriam Guillabert, quienes quisieron acompañar al elenco y respaldar esta propuesta cultural desarrollada en el municipio.
El reparto estuvo formado por Rocío Arenas, David Blanes, Alejandro de la Vega, Claudia García, Marta Gaubert, Ismael Jiménez, Marcelo Juan, Mª Jesús Marín, Graciela Naya, Ana Belén Ortega, Cristina Ribelles, Isabel Romero y Frédérique Voisin. La dirección artística corrió a cargo de Laura Gil.
Con esta representación, la Casa de Cultura volvió a convertirse en un punto de encuentro para el teatro y la reflexión, ofreciendo una obra que dejó huella entre los asistentes gracias a su mensaje humano y universal. Almadraba Teatro - asociación