27/09/2026
NO APARTES EL ARTE DE TU VIDA
Yo iba para ingeniera, entre en la carrera de ingeniería mecánica porque “era lo que tocaba”. Se me daban bien los números, y lo que eran asignaturas de letras, como Lengua o Historia, no me gustaban nada. A si que me dijeron, pues haz una ingeniería. Me meti y empece una carrera. Al tiempo, un día estudiando, algo me hizo click en la cabeza y empece a pensar, ¿Realmente esto me gusta? ¿Estoy haciendo esto porque es lo que quiero ser, o por simple inercia de estudiar, aprobar y seguir para adelante?
Me di cuenta de que no estaba aprendiendo realmente nada práctico, que solo me estaban enseñando a resolver exámenes. Y si, me encanta la ciencia, pero si no quería trabajar de eso, y en esta universidad (en otras por experiencia de compañeros se que no es asi) no estaba aprendiendo. ¿Qué sentido tenía?
Desde que tuve ese pensamiento ya no me lo podía sacar de la cabeza, no podía estudiar, no podía.
Y lo tuve claro, que estaba ahí por pura inercia, porque podía, porque tenía la capacidad de sacarme la carrera, pero no porque me apasionara.
Después de hablar con mis padres decidí aparcarla, y estuidar otra cosa mientras, a la carrera siempre puede volver uno.
No me arrepiento, y con esto quiero decir que nunca es tarde para cambiar de rumbo, para equivocarte, y para aprender cosas nuevas. Y si hace falta volver en un futuro.