24/04/2026
La escritura no nació de golpe. Nació de la necesidad.
Mucho antes de los libros, antes incluso de las palabras tal y como las conocemos, el ser humano ya buscaba dejar huella: en piedra, en barro, en las paredes de las cuevas. Dibujos, símbolos, marcas… formas de decir “esto ocurrió”, “yo estuve aquí”, “esto importa”.
Con el tiempo, esos signos se transformaron. En lugares como Mesopotamia aparecieron las primeras escrituras organizadas: pequeños trazos sobre tablillas de arcilla que registraban comercio, historias, vida cotidiana. Más tarde llegaron los jeroglíficos, los alfabetos, el papel, la tinta.
Y entonces, la escritura dejó de ser solo registro… y se convirtió en arte.
Poemas, cartas, relatos, pensamientos. La palabra escrita empezó a guardar emociones, memorias, mundos enteros.
Hoy seguimos escribiendo. A mano, en pantallas, en libros que pasan de unas manos a otras.
Porque escribir sigue siendo lo mismo que al principio:
una forma de no desaparecer,
una forma de compartirnos.
Hoy taller de escritura en el . Aún quedan plazas. Inscripciones al DM
✨