Con ese ideal, las fundadoras recorrieron los distintos Monasterios de España en busca de una forma de hacer y pensar. Y fue allí, donde el silencio, la contemplación y la búsqueda de la belleza conformaban la vida de sus residentes, que descubrieron los sabores y leyendas que finalmente les conducirían a fundar lo que hoy conocemos como Caelum. Caelum no se compone de un sólo cielo, sino de tres.
El primero es la Proa de Caelum que ofrece además de una cuidada selección de tés, cafés y licores, el primer chocolate desecho realizado en Europa. Asimismo, servimos tanto tentaciones saladas como dulces, elaborados en los conventos siguiendo recetas centenarias, que, en algunos casos, Caelum tiene el honor de ser el único en ofrecerlas. El segundo Cielo es la Cripta de Caelum y se descubre sólo si se siguen las escaleras que llevan a la planta inferior. En este lugar, se puede degustar una extensa variedad de cervezas monacales, locales y de importación, quesos y embutidos selectos y otros manjares provenientes tanto del mar como de la tierra. La Cripta conforma uno de los atractivos añadidos de Caelum por el hecho que forma parte del recorrido judío de Barcelona. Por último, el tercer cielo, la Tienda de Caelum, aúna la labor artesanal de repostería de un buen número de conventos de España. Caelum da valor a la belleza y calidad de los sabores creados por el placer de hacerlos; y puesto que el alimento es arte y el arte es alimento, Caelum vuelve a retomar la actividad de actuaciones y eventos que una vez acogieron sus paredes.