Celina y Eleonora asisten, cada una a su manera, al final de la vida de su madre. A través de las cartas que van intercambiando las dos hermanas se irán contando la historia familiar - cada una desde su propio punto de vista. Poco a poco van arrancando pedazos de memoria - imágenes, sonidos, olores - y a través de ellos crearán ese espacio singular, donde el tiempo se ha detenido y donde las dos
mujeres - lejos física y emocionalmente desde ya hace mucho tiempo, se reencuentran, reviven los acontecimientos de su infancia y donde también se reunirán una vez mas con todas esas mujeres del pasado que han definido su forma de ser, que ya no están, pero seguirán siendo una parte de ellas para siempre. La Edad de la Ciruela es un viaje en el tiempo a través de los ojos y de todos los sentidos de cada una de las mujeres de la vieja casa familiar. Nos habla de la infancia, la muerte, la fina y delicada red de las relaciones familiares y especialmente de los roles de género y de todo aquello que conllevan, siempre con un punto de vista decididamente femenino. Y en el fondo siempre suena esta canción pegadiza de la infancia, que ninguna de las dos hermanas se va a quitar de la cabeza por el resto de su vida...