12/06/2026
Cuando cuatro manos se encuentran en un mismo trozo de barro, no solo se modela una forma: también se despliegan maneras de vincularse. En una sesión con una pareja de crianza, el proceso creativo permitió observar la tensión entre la necesidad de conexión y la necesidad de espacio personal. A través del juego, el contacto y la exploración compartida, pudieron reconocer aspectos de su relación que hasta ese momento no habían encontrado palabras.
El barro se convirtió así en un mediador seguro para actualizar el vínculo desde la experiencia.
El próximo 27 de junio nos encontraremos en Barcelona en la jornada Barro para procesos terapéuticos un espacio para vivenciar esta y otras propuestas desde el enfoque de la arteterapia relacional y sensorial.