30/08/2026
La cultura material constituye una fuente fundamental para comprender la historia de la masonería, especialmente desde el siglo XVIII. Los objetos utilizados por los masones, y en particular sus mandiles, permiten conocer no solo la evolución estética de nuestra Orden, sino también la forma en que sus miembros interpretaban individualmente sus símbolos, grados y tradiciones.
La costumbre de decorar los mandiles se hizo más frecuente a partir de 1777, aunque existen testimonios escritos que documentan, desde aproximadamente 1740, la presencia de piezas pintadas a mano. Con el tiempo, estas decoraciones evolucionaron hacia formas más elaboradas, incorporando bordados e incrustaciones.
Muchos de estos mandiles eran confeccionados en el ámbito doméstico y posteriormente adornados con símbolos masónicos, escenas arquitectónicas o representaciones de templos. De este modo, llegaron a convertirse en objetos de expresión personal, capaces de reflejar la visión individual que cada masón tenía de la fraternidad y de los distintos grados de la Orden.
Algunos elementos de aquella tradición decorativa han llegado hasta nuestros días. Un ejemplo es el uso del color azul en determinados mandiles y collares, cuya inspiración se ha relacionado con la Orden de la Jarretera del Reino Unido.
Sin embargo, tras la Unión de las dos Grandes Logias en 1813, el diseño de la regalía masónica comenzó a experimentar un proceso de progresiva estandarización. Esta uniformidad facilitó una identificación más clara de los rangos y grados alcanzados por cada miembro, aunque también supuso, en cierta medida, la pérdida de parte de la riqueza visual, creatividad y originalidad que habían caracterizado estas piezas anteriores.
Fuente: Côrte Real de Camargo, F. (2017). La cultura material como fuente para la historia de la masonería: El caso de los mandiles en la masonería inglesa (1720-1820). En R. Martínez Esquivel, Y. Pozuelo Andrés y R. Aragón (Eds.), 300 años: masonería y masones. Tomo V: Cosmopolitismos (pp. 31-49).
Imágenes: Museo de la Francmasonería, Londres.