24/07/2020
MI CUERPO Y LA CERÁMICA SON MI TERRITORIO🍃💚
El cuerpo representa una espacialidad en sí misma, una materia corporal y física concreta con fronteras propias. Dichas fronteras señalan dónde empieza y termina ese cuerpo.Desde el principio de los tiempos, antes incluso del “verbo”, las mujeres gozamos con nuestros cuerpos. Cosechamos, bailamos, deseamos y parimos mientras lo habitamos. Siendo niñas, las mujeres vamos descubriendo nuestra va**na, nuestras tetas; nos tocamos, nos buscamos y nos encendemos, experimentando.
De pronto aparece la sociedad, las más de las veces de la mano de mamá, y nuestro cuerpo deja de ser un territorio personal, un territorio del disfrute. Escuchamos voces que dicen que pariremos con dolor, que nuestro cuerpo despierta tentaciones prohibidas y que debe ser ocultado.
Objetivado, condenado, usado, golpeado, violado, prohibido: calificaciones todas que traducen las representaciones de lo que hace la sociedad machista con el cuerpo de las mujeres. Nos lo roba, mete leyes entre nosotras y nuestros cuerpos, hace sentirnos extranjeras en nuestro propio territorio.
Pero, adentro nuestro hay una sospecha. Un recuerdo ancestral que nos dice que no siempre fueron así las cosas. De a poco esta sospecha va transformándose en certezas: certeza de que las relaciones entre las personas y la interpretación de nuestros cuerpos es cultural; certeza de que “lo cultural” es un sistema que responde a un esquema de poder donde hay beneficiados y perjudicadxs; certeza de que lo cultural puede cambiarse. Y ya no hay vuelta atrás, porque en algún momento aparece la perspectiva de género y empezás a ver al mundo desde otro lugar. Lo más duro de este proceso es aceptar que el patriarca vive adentro nuestro. El trabajo profundo es íntimo y consiste en arrancar de nuestras entrañas al patrón del sistema.
El camino que lleva a este horizonte es difícil, pero hermoso; luminosas son las personas con las que nos iremos encontrando en este andar y que como vos, viven luchando por un mundo donde quepan muchos mundos.
Por Florencia Tayor y Melisa Cabrapan Duarte.
Revista Al Margen.