13/05/2025
Hay personas que dejan huella. Y hueco. Y tú, dejas uno muy grande.
No voy a rellenarlo con esas palabras pomposas que, ahora, algunas voces osan pronunciar sobre ti, voces que ayer no te nombraron en la dimensión que mereces, ni en público ni en privado, y que hoy dicen sentir tu pérdida. Egos que fagocitan lo que no les pertenece. Eso lo hablamos muchas veces. Y ya ves, incluso cuando ya no estás, no callan y siguen en su empeño de tomar lo que no es suyo.
No voy a rellenar tu hueco, ni tu huella, porque eso sólo te pertenece a ti.
Tu arte, tu humanidad, tu pasión por la vida, es tu huella y es el hueco que dejas.
Doy presencia a tu ausencia. ¡Que resuene como un eco junto al viento!
Eso me queda.
Te has ido con la luz de la luna llena, como buen hijo del signo de Cáncer. Con esta luna del comienzo de la primavera, que no es una luna cualquiera. Es discreta, sencilla, tranquila… Como tú...
Su apogeo te tendió la mano y te has ido con ella. Te has ido con la luna llena de mayo. No te has ido en un momento cualquiera.
Te has ido con el fin del letargo y cuando Natura comienza a despertar. Te has ido en los brotes de la primavera, cuando los campos y las flores renacen y se llenan de vida. Tú amabas la vida. Y mucho.
La Vida. Eras vida y creación en continuo movimiento.
En mi memoria tu luz brilla, en mi corazón tu risa retumba, los recuerdos florecen como las flores en esta primavera, tu última primavera.
Cada vez que vea la luna, te veré a ti.
Tomaremos ese café pendiente en otro tiempo, en otro lugar....