12/07/2026
La mejor medicina, el mejor psicólogo y mi mejor compañera de aventuras: mi moto.
Ella no pregunta, no juzga y nunca falla. Solo necesita gasolina, carretera y ganas de dejar atrás todo lo que pesa.
Nos entendemos entre curvas, rugidos de motor y kilómetros de libertad. Cuando el mundo aprieta, me pongo el casco, giro la llave y todo empieza a colocarse en su sitio.
Cada ruta limpia la mente, cada curva libera el alma y cada acelerón se lleva un problema. No hacen falta palabras: nos escuchamos, nos entendemos y nos reparamos.
Porque para algunos solo es una moto. Para mí es libertad, terapia, refugio y vida sobre dos ruedas.