09/02/2021
Azul es el cielo cuando ve al sol, por eso las mañanas siempre cantan una positiva canción.
Oscura es la noche si no está la luna, maravillosas son las nanas que le canta a la mañana, eso sin duda, y sabe que no se dormirá si la tierra sigue viviendo riendo, y no muda...
Si los tres se juntaran: cielo, día s y noches pasarían desdichadas historias e inolvidables alegrías... Pero jamás podrán estar juntos, y lo sabemos, esa es una indudable certeza. Por eso son tan bellos los amaneceres y los atardeceres. Porque intentan unir lo que resulta imposible de unificar en un mágico y unísono paisaje, lo intentan a diario aún sabiendo que es como mezclar el agua con el aceite. La naturaleza lo intenta... sin cansarse, con creatividad, sin desistir a lo armónico y lo hace con su mas bello cariño todos los días. Esa fantasía utópica que por su esfuerzo hace que la admiremos en balcones, miradores, playas, montañas y tejados... la fantasía de unir lo diurno y lo nocturno, lo más contradictorio y opuesto.
Aprendamos a ser como los atardeceres y los amaneceres... Nos enseñan constantemente que hay cosas tan bellas que siempre merece la pena intentar porque nos alimentamos de la vitamina que nos da el imaginar ese sueño, nos guiamos por ese impulso y nos da vida... incluso cuando sabes que es imposible.
O bueno... quién sabe... quizás tan solo sea muy difícil.