09/09/2026
Antes de ser la gran fundadora del Carmelo Descalzo, antes de recorrer Castilla y antes de convertirse en 🎓 Doctora de la Iglesia, Teresa de Jesús fue sencillamente una mujer que buscaba: buscaba a Dios y buscaba también la salud ✨
Entre sus caminos se encuentra Guadalupe, uno de los grandes santuarios de la Península en el siglo XVI. Hasta allí acudían peregrinos de todas las condiciones para pedir una gracia, agradecer un favor o ponerse bajo la protección de Nuestra Señora 🙏
La relación de Teresa con la Virgen venía de mucho antes. Tras perder a su madre cuando apenas tenía doce años, se dirigió a una imagen de Nuestra Señora y le pidió que fuese su madre. Desde entonces, María ocuparía un lugar fundamental en su vida espiritual
Por eso, cuando Teresa llegó a Guadalupe, no lo hizo como una simple peregrina: llegó como hija. No sabemos qué pidió ante la Virgen, qué agradeció o qué preocupaciones puso a sus pies. Hay momentos de la vida de los santos que pertenecen solamente a Dios ❤
Años después, aquella mujer enferma que necesitó ser cuidada se convertiría en una de las grandes caminantes de la historia de la Iglesia 👣. Recorrería miles de kilómetros y afrontaría caminos, enfermedades y dificultades impulsada por una extraordinaria fuerza interior
Quizá por eso su peregrinación a Guadalupe puede entenderse también como una imagen de toda su vida: un camino exterior que reflejaba otro camino mucho más profundo, el camino del alma hacia Dios
Porque Teresa aprendió a caminar. Y siguió caminando 👏