16/02/2024
Relato basado en un hecho real.
Por: Ruth Márquez.
Dicen que seres invisibles de otros mundos, se mueven entre nosotros sin que podamos verlos.
Existen evidencias de estos seres del más allá, cuando son captados por cámaras infrarrojas, lográndose visualizar; los aspectos, y las macabras diversas formas.
Como hay también testimonios de personas que han llegado a tener, encuentros cercanos con algunas clases de entes; como por ejemplo:
El llamado Duende.
Un personaje de la mitología ancestral, de estatura pequeña y orejas largas y puntiagudas; vestido con un traje de color verde, y un sombrero de copa y halas anchas del mismo color.
Este es el caso de Hiara, una joven de dieciséis años, quien dice vino teniendo, las visitas de este personaje;desde que tenía cinco años.
Hiara cuenta:
“Una noche mientras veía una película acostada en mi cama sin pensar en nada ni en nadie, concentrada solo en la película.
Con el rabillo del ojo vi un reflejo de algo que se movía frente al espejo del armario. Asustada mire de frente para ver de qué se trataba, y vi aterrada, a un hombrecito pequeño con un sombrero que me llamaba con unos dedos largos, igual que sus uñas.
El susto fue tan grande! que de mi boca se escapó un grito desgarrador, que toda la vecindad escucho.
Al día siguiente le preguntaron los vecinos a mis padres que me había pasado, y al contar la visión que había tenido, concluyeron que se me había presentado el duende por alguna razón.
Tiempo después ya era más grandecita, y una noche Salí con mis amigas del barrio a distraernos un rato.
Al regresar a casa, entre a mi cuarto me cambié de ropa para dormir, y cuando estaba dispuesta a irme a la cama, mi mama abrió mi puerta para darme las buenas noches, y de inmediato sintió mi cuarto completamente frio y un ambiente pesado se esparcía al rededor, que la dejó petrificada.
Inmediatamente armándose de valor, encendió un sahumerio de palo Santo y romero, que lo colocó en el piso para ahuyentar los malos espíritus. De pronto! comenzó a salir humo negro del saumerio, y una fuerza invivible comenzó a tirar mi ropa y mis cosas del tocador.
Presas del pánico escuchamos como apagaba el sahumerio un viento helado, y salimos corriendo despavoridas de mi cuarto.
A la mañana siguiente desperté junto a mi madre en su cuarto, sorprendida ella vio que mi cabello estaba trenzado en diminutas trenzas, ese mismo día corto mi larga cabellera porque según las creencias, el duende se había enamorado de mi.
Desde ese día, no se ha presentado más. Pero cuando llega la noche, el miedo se apodera de mí porque presiento que el duende aun me rodea…”
Esta es la historia de Hiara, es una jovencita bonita por fuera y por dentro, aunque su rostro refleja cierta tristeza, y el miedo a lo desconocido se puede ver en el fondo de su mirada.