Historia de la Medicina en Riobamba

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Historia de la Medicina en Riobamba Esta página se creó con la finalidad de destacar a personajes, lugares y hechos importantes relaci

MEDICINA Y CULTURA EN RIOBAMBA¿Sabías que el blanco mandil y el escenario artístico pueden cohesionarse armónicamente? C...
28/08/2026

MEDICINA Y CULTURA EN RIOBAMBA

¿Sabías que el blanco mandil y el escenario artístico pueden cohesionarse armónicamente?
Casi siempre miramos a los médicos en su entorno profesional, sin imaginar el talento cultural que guardan fuera de él. Un claro ejemplo de esto fue el Dr. Guillermo Gualpa, neurocirujano y profesor universitario, quien con una brillante creatividad adaptaba clásicos literarios para hacer la enseñanza de la medicina algo único.
Junto a jóvenes estudiantes de la UNACH, dio vida en el teatro universitario a «Romeo y Julieta» y a «El jorobado de Notre Dame». Su legado cinematográfico también nos deja adaptaciones de «Mi delirio sobre el Chimborazo» y la biografía de «Manuela Espejo». Recordamos con admiración y respeto a un profesional que continua curando enfermedades y enriqueciendo el espíritu a través de la cultura.

22/07/2026
19/07/2026

El Seminario Interinstitucional de Historia de la Medicina y de la Salud (SIHMS) es un foro de discusión académica permanente organizado por el Departamento de Psiquiatría (Área de Historia de la Ciencia, Universidad de Sevilla), el Departamento de Historia Contemporánea (Universidad Autónoma de Madrid), la Unidad de Historia de la Medicina (Departamento de Filosofía, Universidad Autónoma de Barcelona), el Instituto de Historia de la Ciencia (Universidad Autónoma de Barcelona), el grupo de investigación interuniversitario «Medicina, Ciencia y Sociedad en Andalucía (siglos XVI al XX)» (HUM-146, Universidad de Sevilla) y la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas.

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EL PROYECTO DE DESAYUNO ESCOLARDr. Gonzalo E. Bonilla PulgarEl 15 de mayo de 1930, el Centro General de Cultura Social i...
19/07/2026

EL PROYECTO DE DESAYUNO ESCOLAR

Dr. Gonzalo E. Bonilla Pulgar

El 15 de mayo de 1930, el Centro General de Cultura Social inauguró el denominado «Café Escolar” en la escuela «San Juan Bautista el Precursor de la Salle» de los Hermanos Cristianos. En esta institución se beneficiaron inicialmente 30 niños y posteriormente todos los inscritos. Este proyecto incluía la atención médica de los infantes que lo requerían. Para ello, eran trasladados al dispensario médico ubicado junto a la Gota de Leche y luego al Hospital de Niños, donde los médicos de la ciudad brindaban atención de manera altruista.

La labor de voluntariado social del grupo de damas siempre se enfocó a procurar el bienestar de la niñez más necesitada bajo la modalidad de beneficencia privada imperante en aquella época.
El Desayuno Escolar se mantuvo activo hasta 1945.

Fuente: Archivo del Hospital de Niños Alfonso Villagómez Román

30 DE MAYO de 2026, HOSPITAL DE NIÑOS CUMPLE 89 AÑOS DE VIDA INSTITUCIONALPor: Dr. Gonzalo E. Bonilla P.Este 30 de mayo ...
30/05/2026

30 DE MAYO de 2026, HOSPITAL DE NIÑOS CUMPLE 89 AÑOS DE VIDA INSTITUCIONAL
Por: Dr. Gonzalo E. Bonilla P.

Este 30 de mayo de 2026, el Hospital Pediátrico «Alfonso Villagómez Román» cumple 89 años de vida institucional al haber sido inaugurado en una fecha similar, pero de 1937, cuando las damas que conformaban el «Centro General de Cultura Social» realizaron un acto solemne con el que culminaban uno de sus más grandes anhelos, dotar a la niñez riobambeña de un hospital dedicado exclusivamente a ellos, pues en Riobamba y en el centro del país no existía una Casa de Salud de estas características. Es más, en el Ecuador solamente funcionaba un hospital pediátrico en Guayaquil.

Y es que para el primer cuarto del siglo XX, en Riobamba funcionaba un hospital público con capacidad resolutiva de atención a adultos, en enfermedades de medicina interna y una cirugía aún incipiente. Unos pocos años atrás se había abierto en esta Casa de Salud una sala para atención de partos, pero la pediatría aún no estaba desarrollada como especialidad en nuestro medio.

Las altas tasas de morbimortalidad en la niñez y el desconsuelo de los padres fueron detonantes para que las damas del «Centro General de Cultura Social» conformen esta institución y se asesoren con el cuerpo médico local en qué se debería hacer desde la obra benéfica privada, apareciendo en este camino la guía prudente del Dr. Alfonso Villagómez Román, quien cumplía las funciones de Delegado de Sanidad, y del Sr. Miguel Ángel León (si, el poeta), quien cumplía el cargo de Subdirector de Asistencia Pública en Chimborazo, quienes motivaron desde el plano personal e institucional, la creación de la Gota de Leche, luego del Dispensario Médico para niños y del Café Escolar.

A estos proyectos se sumaron las autoridades locales, una parte de la iglesia, y las cuotas permanentes de varias de las familias pudientes de Riobamba, que facilitaron la consecución inicial del presupuesto que se requería para sostener esta obra social. El cuerpo médico atendía gratuitamente a los niños en el Dispensario Médico, las recetas eran despachadas en la botica de la Asistencia Pública, la leche y el pan se adquirían a módicos precios en haciendas y negocios de la ciudad. Y cuando faltaba dinero, realizar una velada artística, una kermese, una corrida de toros, un té bailable, o funcionar como una especie de monte de piedad, resultaba la salvación para que el Centro resuelva sus necesidades.

Las altruistas damas comprendieron entonces que debían generar un proyecto con visión de futuro, que sea más incluyente y al que debían dedicar más de su tiempo y esfuerzo. Lograron establecer alianzas estratégicas con el cabildo riobambeño, y por intermedio de los diputados de Chimborazo consiguieron la asignación presupuestaria permanente del Gobierno Nacional, dinero que se sumó a los aportes que la Asistencia Pública entregaba desde el inicio con la Gota de Leche. Consiguieron se aprueben los planos del edificio y se autorice su construcción. Lograron comprar progresivamente cuatro inmuebles, en donde se construyó el hospital y se ubicó a la Gota de Leche definitivamente.

La inauguración que debía realizarse el 17 de mayo de 1937 se aplazó por 13 días, debido que el Ecuador se afectó notablemente por el incendio ocurrido en la Universidad Central del Ecuador y había que respetar ese triste momento. Finalmente, el 30 de mayo de 1937, Día de la Madre, el Centro General de Cultura Social inauguró el «Hospital de Niños» de Riobamba en un acto que revistió de mucha solemnidad con la presencia de las autoridades civiles, eclesiásticas y sanitarias de la ciudad y provincia. Como hecho curioso, también en 30 de mayo, pero de 1943, el Centro inauguró el segundo tramo del hospital, que para entonces ya llevaba el nombre de, Hospital de Niños «Alfonso Villagómez Román».

Fotografías: Invitación a la inauguración del Hospital de Niños de Riobamba, 1937. Archivo Histórico de la Diócesis de Riobamba.
Pergamino conmemorativo de la inauguración del segundo tramo del Hospital de Niños «Alfonso Villagómez Román», 1943. Archivo del Hospital Pediátrico, «Alfonso Villagómez Román»

¡Excelente Diplomado!
24/05/2026

¡Excelente Diplomado!

ENTRE BARBEROS, CIRUJANOS, BARCHILONES APARECIÓ UNA NUEVA GENERACIÓN DE MÉDICOS EN RIOBAMBA. Tercera partePor: Dr. Gonza...
23/05/2026

ENTRE BARBEROS, CIRUJANOS, BARCHILONES APARECIÓ UNA NUEVA GENERACIÓN DE MÉDICOS EN RIOBAMBA. Tercera parte
Por: Dr. Gonzalo E. Bonilla P.

En las dos reseñas anteriores hemos mencionado acerca de la evolución ocurrida en la atención sanitaria, especialmente por médicos durante el siglo XIX en nuestra ciudad. La Riobamba de entonces estaba en crecimiento, se había trasladado totalmente a su nueva ubicación en los albores del siglo decimonónico. Poco a poco aparecieron modestas edificaciones que fueron ampliándose con el pasar del tiempo. Trazada como estuvo la ciudad y aprobada por las autoridades de la Real Audiencia de Quito, los sobrevivientes del fatídico terremoto ocuparon los solares donde establecerían sus nuevos hogares. Los conventos, las iglesias y las edificaciones públicas fueron progresivamente levantados, aunque cada uno a su ritmo o nivel de necesidad. Esto ocurrió con el hospital de la ciudad, que no se edificó inmediatamente, pues al parecer no era una necesidad apremiante tenerlo en funcionamiento además del alto costo en mantenerlo funcionando.

La población enferma hacía uso de lo que tenía a mano para curarse: agentes de medicina tradicional, barberos, que no en pocas ocasiones cumplían las funciones de cirujanos realizando sangrías, extracciones dentales, una que otra amputación y alguna curación que podían resolver. Cuando ya existió un hospital en Riobamba, el cuidado directo a los pacientes ingresados lo hacían estos empíricos mencionados y los denominados barchilones o barchilonas, personas que cumplían funciones de limpieza y como asistentes de enfermería. Los escasísimos médicos que ejercían en la ciudad no acudían al hospital, ellos asistían a los enfermos en sus domicilios, bajo una modalidad de médicos de familia, además que, sus visitas domiciliarias se enfocaban a familias que podían costear sus honorarios. En el caso de los hospitales, allí se atendía a pobres y menesterosos, que no tenían posibilidades de costear la consulta médica.

La profesión médica fue poco valorada en la época colonial. A los jóvenes no les interesaba estudiar medicina por los altos costos que conllevaba, los complicados requisitos a cumplir para el ingreso a la universidad y porque no ofrecía un futuro prometedor, como si lo hacía la abogacía o el sacerdocio. La situación cambió en la segunda mitad del siglo XIX. La profesión médica se revalorizó con la revolución científica y el acceso a nueva tecnología y tratamientos. Había más médicos, ahora propios de la ciudad, que retornaban a ejercer en Riobamba y que progresivamente empezaron a ocupar mayores espacios en la función pública. Como lo relata el Dr. Virgilio Paredes Borja en su Historia de la Medicina en el Ecuador, «El médico de familia era más que médico, un íntimo, como un familiar, al que todo se le contaba y consultaba; situación privilegiada que ayudaba a conocer los achaques físicos y maneras de ser de sus clientes»
«A caballo antes de los liberales, en coche desde inicios del siglo XX, «el médico de fama, muy serio y estirado, de levita sombrero de copa, zapatos de charol y bastón de puño de oro, salía de su casa recibiendo los respetuosos saludos del vecindario; montaba su caballo o subía al coche y se pasaba visitando a sus enfermos, por categorías sociales, hasta el mediodía». La confianza y el respeto hacía el médico se consolidó notablemente, aunque en algunos casos el ego profesional también.

Al respecto, el Dr. Juan Vacacela Gallegos en su publicación, «Riobamba y sus Médicos», da cuenta del Dr. Juan Cevallos, quien a finales del siglo XIX realizaba las visitas domiciliarias a sus enfermos desplazándose por las calles riobambeñas en un magnífico caballo, lo que seguramente generaba mayor admiración y respeto a este importante galeno y a la profesión médica en general.

¿Será por ello, que en el imaginario popular quedaron grabadas imágenes que se transmiten de generación en generación, estimando que, estudiar medicina y luego ejercer esta profesión asegura estatus y una estabilidad económica futura?
Continuará …

Fotografía del Hospital de Riobamba (1909), ubicado en las calles: Espejo y Villarroel (actual colegio «San Vicente de Paúl»). Imagen tomada de: Guía Comercial Agrícola e Industrial de la República, 1909.
Fuentes: Vacacela Gallegos, Juan. Riobamba y sus Médicos. Casa de la Cultura «Benjamín Carrión», Núcleo de Chimborazo, 1990.
Paredes Borja, Virgilio. Historia de la Medicina en el Ecuador. Tomo II. Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1963.

DE LA CARIDAD A LA BENEFICENCIA, ¿SE HUMANIZÓ LA ATENCIÓN EN EL HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE RIOBAMBA? SIGLO XIX -Segund...
09/05/2026

DE LA CARIDAD A LA BENEFICENCIA, ¿SE HUMANIZÓ LA ATENCIÓN EN EL HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE RIOBAMBA? SIGLO XIX -Segunda parte-

En la década de los 60 del siglo XIX Riobamba contaba con un modesto hospital que mantenía su atención a pobres y menesterosos, pero con un añadido, ya se empezó a contar como parte del personal con un médico que trabajaba permanentemente en la Casa de Salud. Y es que para esta época la profesión médica había mejorado notablemente su prestigio entre la sociedad. La mayoría de las médicos, por no decir todos, ya eran considerados como líderes sociales, incursionaron en la política y ocupaban cargos en el cabildo local como Concejales, Presidentes del Concejo Municipal, en la Gobernación o como Parlamentarios.

El primer médico en trabajar en el Hospital de Riobamba fue el Dr. Teófilo Sáenz, galeno graduado en 1866 y que regresó a su ciudad natal provisto de lo más moderno en tecnología, el estetoscopio y el termómetro clínico, que apenas se empezaba a utilizar en el país. El Dr. Sáenz fue médico, periodista y político, ejerció varios cargos públicos, y en el hospital inició una etapa de transición del modelo de caridad al de beneficencia. Promocionó la conformación de una «Sociedad de Beneficencia de Señoras» para que apoyen a manera de voluntariado el cuidado de los pacientes.

Al Dr. Sáenz le sucedió el Dr. Manuel Orozco, un joven médico también riobambeño que se graduó en la Universidad Central del Ecuador en 1868. Al llegar a Riobamba inició con la práctica privada y posteriormente ingresó a trabajar en el hospital. Mantuvo el apoyo de la «Sociedad de Beneficencia», e inició con la implementación de toda una novedad, la estadística hospitalaria, entendida como el conjunto de datos numéricos y registros sistemáticos sobre recursos, de la actividad asistencial y de la gestión económica del hospital. En 1874, Riobamba por primera ocasión recopiló datos estadísticos que facilitaron la administración de sus recursos en el Hospital San Juan de Dios.

Iniciando el año 1875, el Dr. Manuel Orozco recibió en el hospital al primer grupo de Hermanas de la Caridad, que llegadas desde Francia venían a cumplir con el contrato firmado por el Gobierno de Gabriel García Moreno con la Compañía de las Hijas de San Vicente de Paúl. A pesar de los inconvenientes iniciales de adaptación a una cultura diferente y no hablar español, las condiciones de cuidado directo de los pacientes mejoraron ostensiblemente pues las religiosas trabajaban todo el tiempo en la Casa de Salud, velaban por la administración de medicamentos, la alimentación y la administración del nosocomio; además, del cuidado espiritual de los enfermos.

Unos años después, aunque por corto tiempo, laboró en el hospital el Dr. Emilio Colina, otro joven profesional, muy apreciado por la colectividad.

La presencia de las Hermanas de la Caridad se mantuvo de manera permanente en esta Casa de Salud durante algo más de un siglo. Su accionar fue clave en la consecución de fondos para la ampliación y mejoras del viejo hospital. Participaron en la inauguración y funcionamiento del moderno «Hospital Policlínico», inaugurado en 1952. Posteriormente, en 1978 acompañaron al personal en el traslado de las instalaciones al edificio del «Sanatorio Juan Tanca Marengo», perteneciente hasta unos años atrás a la Liga Ecuatoriana Antituberculosa -LEA-, y en 1981 se retiraron de las funciones sanitarias para dedicarse exclusivamente a la tarea educativa en el Colegio «San Vicente de Paúl»

Así trascendió la atención hospitalaria en la única Casa de Salud que Riobamba poseía en el siglo XIX y parte del siglo XX. La caridad expresada en la atención y cuidados de la iglesia hacia los enfermos y sostenida con parte de los diezmos que se recolectaban y las rentas que generaban propiedades rurales, en época liberal pasaron a administración del Estado con un modelo de beneficencia mixto -beneficencia pública y privada-, antes de llegar a la instauración de un sistema de salud pública, ¿se humanizó la atención a los enfermos? Para como lo fue anteriormente, la respuesta conlleva una contundente respuesta afirmativa; sin embargo, en lo que a los cuidados de salud se refiere, las necesidades cada vez fueron, son y serán siempre más demandantes.

Continuará…

Narrativa: Dr. Gonzalo E. Bonilla Pulgar
Imagen adjunta: Interior del Hospital de la ciudad de Riobamba, ca. 1900-1909. Fondo: Archivo Histórico del Guayas. Titularidad: Ministerio de Cultura y Patrimonio.
Fuentes: Vacacela Juan. «Riobamba y sus médicos». Casa de la Cultura, Núcleo de Chimborazo. Riobamba. Editorial Pedagógica Freire, 1990.
Archivo general de la Universidad Central del Ecuador.

Cumplimos seis años con esta página, creada para recuperar de la memoria colectiva de Riobamba, hechos, personajes, el p...
03/05/2026

Cumplimos seis años con esta página, creada para recuperar de la memoria colectiva de Riobamba, hechos, personajes, el pensamiento médico, y cómo estas han evolucionado en nuestra sociedad. Los invitamos a seguirnos leyendo y aportando con sus ideas, fotografías y relatos.

Dr. Gonzalo E. Bonilla Pulgar
Máster en Historia de la Ciencia
Diplomado en Historia de la Medicina

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Riobamba

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